Implementación del cuadro de mando integral en supply chain

El cuadro de mando integral ayuda a mejorar la gestión de la cadena de suministro al facilitar el equilibrio entre las cuatro perspectivas que impulsan su rendimiento. Este sistema ayuda a trabajar hacia una visión compartida, al proporcionar a las organizaciones una manera de conectar los puntos entre los diversos componentes de las esferas estratégica y de gestión. De esta forma, se establece una conexión visible entre los proyectos y programas en que las personas están trabajando, con las mediciones que se utilizan para realizar un seguimiento del éxito, los objetivos estratégicos de la organización y su misión, visión y estrategia.

cuadro de mando integral

Créditos fotográficos: istock Suradin Suradingura

Cómo implementar el cuadro de mando integral

La perspectiva general sobre el rendimiento de la cadena de suministro que proporciona el cuadro de mando integral se centra en la medida de cuatro dimensiones:

  1. a) Crecimiento financiero.
  2. b) Cliente.
  3. c) Procesos internos y mejora de la calidad.
  4. d) Innovación, aprendizaje y desarrollo.

Para implementar el cuadro de mando integral en el ámbito de supply chain es necesario seguir los nueve pasos que el Balanced Scorecard Institute recomienda:

  1. Evaluación de la misión y visión de la organización. En esta valoración hay que incluir los retos, los facilitadores y los valores. Una vez determinados, hay que preparar un plan de gestión del cambio para la organización y planificar las comunicaciones, con objeto de identificar los mensajes clave, medios de comunicación, recursos y perfiles necesarios para el proceso.
  2. Desarrollo de los elementos de la estrategia de la organización, incluyendo los resultados estratégicos, temas estratégicos y perspectivas. Es importante centrarse en las necesidades de los clientes y la propuesta de valor de la organización.
  3. Descomposición de los elementos del paso anterior en objetivos estratégicos, que definen la intención de la organización a estos efectos, y determinar los vínculos causa – efecto entre ellos.
  4. Formalización de los vínculos de causa y efecto entre los objetivos estratégicos de toda la empresa dentro de un mapa de estrategia global que muestre cómo la organización crea valor para sus clientes y partes interesadas.
  5. Desarrollo de las medidas de rendimiento necesarias para cada uno de los objetivos estratégicos de toda la empresa. Se establecen objetivos y umbrales previstos, concretando la línea de base para la evaluación comparativa de datos.
  6. Detalle de las iniciativas estratégicas que apoyan los objetivos estratégicos. Designando al personal responsable de la rendición de cuentas.
  7. Comienzo del proceso de implementación mediante la aplicación de software de medición de los resultados para obtener la información sobre el rendimiento. Esta automatización añade estructura y disciplina al sistema y ayuda a las personas a tomar mejores decisiones de negocio, es uno de los puntos fuertes del cuadro de mando integral.
  8. Disposición del cuadro de mando integral a nivel de empresa en cascada, de arriba hacia abajo, traducido en cada unidad de negocio a cuadros de mando de la unidad, después a cuadros de mando de equipo y, por último, a cuadros de mando individuales. Así, se traduce estrategia de alto nivel en objetivos de nivel inferior, compartiéndose las medidas y los detalles de funcionamiento, que son la clave para la alineación de organización en torno a la estrategia.
  9. Evaluación de los resultados obtenidos y planteamiento de cuestiones acerca de la idoneidad de las estrategias de trabajo, los cambios del entorno o la precisión de la selección de los objetos susceptibles de medida.

 

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