Los 3PL de hoy en día ya no son como los de antaño. Casi podría decirse que sólo tienen en común el nombre. Si hasta hace algunos años recurrir a una de estas empresas era con el objetivo de mejorar la función de almacén o evitar interrupciones en la función de transporte que pudiesen costar clientes; hoy día han cambiado las tornas e incluso se considera el outsourcing para funciones estratégicas.

3pl

Créditos fotográficos: istock cybrain

La gestión tecnológica y la adquisición de talento están muy frecuentemente en manos de socios de supply chain que mejoran el rendimiento de la cadena gracias a sus decisiones profesionales. Incluso la función de compras se ha profesionalizado hasta el punto de poder ser completamente independiente de la empresa, en términos de organigrama.

Es tal la confluencia de 3PL que muchas cadenas de suministro han tenido que plantearse el contratar los servicios de un 4PL para que gestione a todas sus contratas “third party”. Y, por eso, las cuestiones que surgen en la actualidad al iniciar el proceso de contratación y negociación de acuerdos y términos de servicio con este tipo de negocios no están tan relacionadas con el miedo a perder el control (algo que hace unos años retrasó a muchos supply chain haciéndoles posponer su decisión de contar con un 3PL), sino con el cómo lograr hacer la elección más conveniente.

 

La elección del 3PL

Reducir costes actuales, o minimizar los esperados en el futuro, impulsar los niveles de servicio al cliente, reducir el riesgo, superar a la competencia… las motivaciones para iniciar un proceso de búsqueda del candidato idóneo a 3PL pueden tener que ver con todo esto y, sin embargo, cada cadena de suministro deberá personalizar al máximo su selección, empezando por hacer una autoevaluación que permita conocer qué se necesita realmente.

Una vez las prioridades están claras, hay que empezar a resolver incógnitas y:

  • Definir un programa de búsqueda de candidatos a 3PL.
  • Determinar los criterios que se aplicarán en su selección.
  • Concretar la información mínima que se precisa de cada 3PL para poder avanzar en el proceso de decisión.
  • Formular los criterios que se aplicarán a la evaluación de la propuesta de valor y presupuesto facilitado por la compañía externa.

Y, una vez se ha hecho una preselección de las 3PL con mayores probabilidades de ser elegidas habrá que atender a criterios más especiales, que se emplearán para poder escoger a la adecuada, y entre los que puede atenderse a aspectos como la seguridad, eficiencia, innovación, diferenciación, contactos, estabilidad o visión estratégica.

Por supuesto, no hay que olvidar que, tras la selección de la empresa 3PL comienza una nueva etapa que es la de su gestión y monitorización, igual de importante que la fase en la que se escoge al mejor candidato, y en la que no hay que olvidarse de medir para avanzar hacia la mejora continua, tanto en la relación, como en sus frutos.

 

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