La aportación del benchmarking supone una valiosa contribución al proceso de definición de los objetivos específicos que se desea alcanzar a través de nuevas iniciativas de acción orientadas a la optimización de la cadena de suministro. El análisis del entorno da una idea de las áreas donde es necesario introducir cambios. Por su parte, la estrategia interna también deja claros algunos objetivos generales, a los que se enfocan la visión y misión de la organización, como los de mejorar el servicio al cliente o ganar en eficiencia. Sin embargo, para obtener resultados hace falta concretar metas, por eso el establecimiento de objetivos específicos resulta imprescindible.

Hands holding rope forming arrow pointing upwards

Hands holding rope forming arrow pointing upwards

Créditos fotogáficos: istock EtiAmmos

Si estás interesado en este tema, también te recomendamos, la descarga de forma gratuita de nuestra guía sobre profesionales de la logística

TEXT - TOFU - Profesionales más buscados

 

Objetivos específicos: mejorando el rendimiento del supply chain

A la definición de objetivos específicos hay que añadir la determinación de indicadores (KPIs). Ambos resultan inseparables ya que, sin métricas no sería posible comprobar si se avanza hacia las metas o si se producen desviaciones.

Una manera muy efectiva de impulsar la optimización de la cadena es trabajando por mejorar su rendimiento en lo que concierne a los pedidos y las entregas. Para dar comienzo a este proceso se puede optar por escoger una medida de desempeño de alto nivel, formada por una combinación de marcadores de rendimiento. Se trataría de un KPI dinámico, al permitir determinar si varios factores han trabajado con éxito juntos, resultando en una entrega perfecta.

Las distintas variables a estudiar, representadas por sus correspondientes indicadores, harían referencia a los objetivos específicos a alcanzar (y mantener). A través del benchmarking, cada organización puede determinar cuáles son esas metas concretas que se han de plantear, en base a las comparativas establecidas con competidores, o en función del estudio de los puntos débiles y las fortalezas del negocio a través de sus áreas y/o a lo largo del tiempo. Entre los más destacables en el ámbito de las entregas se pueden citar:

  • La entrega a tiempo, dentro de plazo.
  • La entrega al cliente del pedido completo.
  • La garantía de una recepción sin daños o deterioros de la mercancía.
  • La presentación de las facturas y documentación adecuadas.

Medir los factores que intervienen en una entrega perfecta es aplicar, en la práctica, el foco en la satisfacción del cliente que no falta en ninguna estrategia de supply chain. Al trabajar los objetivos específicos por separado se puede lograr un mejor ajuste, que se lleva a cabo a tiempo; pero, además, el análisis conjunto de los indicadores que cuantifican estos objetivos específicos aporta una perspectiva holística sobre los bienes que entregan. Hay que tener en cuenta que el cliente siempre espera una entrega en perfectas condiciones, por lo que, ante cualquier resultado que no encaje en ese estándar, la percepción será negativa y la imagen que se estará dando será la de un servicio al cliente precario, que puede dañar los resultados de la cadena de suministro.

El acceso a los datos es clave para ayudar a las empresas a encontrar respuestas a las preguntas de negocio complejas, como el éxito de la cadena de suministro. La definición de objetivos específicos y el establecimiento de indicadores son las herramientas de que dispone la organización para controlar el rendimiento con mayor precisión que nunca, ser más proactiva y orientar la toma de decisiones a la acción, con valor y de forma efectiva.

 

Post relacionados:

POST - TOFU - Benchmarking CDS [Duplicate]