Características y utilidades de la inteligencia kinestésica

Quedan ya muy atrás los tiempos en los que nos preguntábamos por conceptos desconocidos o poco presentes en el ámbito empresarial hasta el momento, como el de inteligencia emocional. Efectivamente, se trata de un concepto hoy ya extensamente recurrido y labrado en los dominios de la empresa, con vínculos estrechos, sólidos y firmes con expresiones de una importancia cada vez mayor, como el de gestión por competenciasliderazgo positivo o motivación de equipos humanos.

La inteligencia, tradicionalmente explicada de un modo unívoco (y prácticamente universal) como una capacidad humana eminentemente intelectual, hoy se ha liberado del corsé meramente cognitivo alcanzando terrenos como los de las emociones, la experiencia o el automovimiento. La consideración, el análisis y las posibilidades de gestión racional de los aspectos y las facetas más representativas de nuestra especie han dado lugar al surgimiento de conceptos como el de inteligencia emocional, inteligencia cristalizada, flexibilidad cognitiva o inteligencia kinestésica (precisamente el caso que hoy nos ocupa), entre muchos otros más.

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Inteligencia kinestésica: qué es y para qué sirve

La quinestesia, o kinestesia (del griego kinesis, movimiento) es una disciplina científica que toma como objeto de estudio los movimientos corporales del ser humano, y su relación con cuestiones perceptivas, psicológicas y de lenguaje. No es lo mismo (aunque sea parecida) que la quinesiología, también centrada en el movimiento humano pero con un enfoque más físico y menos perceptivo.

En resumidas cuentas, la kinestesia pone una especial atención al lenguaje corporal, y aunque a muchos de nosotros se nos presente como un vocablo totalmente nuevo, es un término ampliamente conocido en ámbitos como los de la psicología, las artes escénicas o la comunicación. Dicho esto, no resulta difícil entender en qué consiste la inteligencia kinestésica, ni empezar a vislumbrar algunas de sus principales aplicaciones.

La inteligencia kinestésica sería, pues, la encargada de velar por una correcta gestión del cuerpo, desde la toma de conciencia del mismo y de sus movimientos, hasta la capacidad comunicativa gestual. De su entrenamiento y agilidad dependen las emociones que seamos capaces de transmitir con un simple gesto, la posición de nuestro cuerpo o un determinado movimiento. Desde simples expresiones faciales hasta el modo de andar o presentarnos ante nuestros interlocutores, el cuerpo es un elemento clave en cualquier contexto comunicativo.

Por todo ello, podemos deducir la importancia de la inteligencia kinestésica para profesionales encargados de transmitir o comunicar algo: periodistas, actores y actrices, bailarines y bailarinas… todos aquellos que, con el movimiento y la posición corporal pretenden generar determinadas sensaciones y emociones en sus interlocutores.

También en el mundo empresarial y de negocios la inteligencia kinestésica está adquiriendo un peso cada vez mayor: la capacidad para interpretar un gesto, una expresión, un determinado movimiento en una reunión ejecutiva, por ejemplo, nos permite anticiparnos a ciertas situaciones adoptando, a nuestra vez, la postura o posición que consideremos más oportuna, algo fundamental en cualquier negociación.

A diferencia de otras disciplinas de suma importancia para la gestión empresarial, la comunicación y la negociación, como la retórica, la inteligencia kinestésica más que «aprenderse» se entrena, en un proceso de progresiva recuperación de la consciencia del propio cuerpo que no es más que, según los expertos, un redescubrimiento del mismo, un volver a aprender a usar el cuerpo para comunicar como parece que saben hacer, de un modo prácticamente universal, los niños menores a 2 años. Una inteligencia que cae en desuso, en la mayoría de los casos, cuando aprendemos a comunicarnos verbalmente con nuestro entorno, pese a que el cuerpo, sus gestos, sus posturas y sus movimientos sean, en muchas ocasiones, nuestra primera carta de presentación.

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