Todas las empresas se encuentran ante un reto general para todas ellas: abordar la falta de analítica en lo que a tecnología se refiere. Según algunos expertos, este gap entre tecnología y talento llegará a ser de 200.000 profesionales en el año 2018.

tecnología y talento

Créditos fotográficos: istock everythingpossible

El dato y su aprovechamiento en el ámbito empresarial de manera eficiente y práctica es una de las prioridades de las organizaciones, pero con las nuevas tecnologías y la revolución digital se ha convertido en un tema mucho más urgente de tratar, pasando de ser algo codiciable a algo imprescindible.

La intuición como herramienta para la toma de decisiones ha quedado desbancada en el moderno y actual modelo de negocio de las organizaciones de hoy en día. Ya no hay quien pare esta marcha. Desde la empresa multinacional más grande que pueda existir hasta el negocio local del barrio han ido adoptando nuevas tecnologías cada una en su vertiente. Aunque tan solo sea a través de las redes sociales por ejemplo, las pequeñas empresas también tienen que ir escapando de su zona de confort y progresar tecnológicamente.

Por lo que en mayor o menor medida, y cada una en su escenario, se enfrentarán a un reto común, el gap entre tecnología y talento analítico. No consiste solo en la falta de conocimiento técnico sobre el tema (que será el mayor de los retos) sino que también abarca la falta de sensibilidad analítica, y principalmente en la falta de liderazgo analítico.

Esta carencia de talento analítico es un claro síntoma de un mercado que se está adaptando poco a poco a las nuevas e innovadoras tecnologías. Este es el motivo por el que se está presenciando un boom de programas inéditos para guiar al científico del dato y del Big Data.

 

Beneficios de la reducción del gap entre tecnología y talento

Existen muchísimos tipos de formaciones que ayudarán a mejorar la situación actual del talento analítico:

  • Mejora de las herramientas del proveedor.
  • Universidades que giran en torno al progreso de las capacidades técnicas y analíticas.
  • Escuelas de negocio focalizadas en optimizar las capacidades de gestión.
  • Cursos online para promover la cultura en el contexto del dato.

Si se logra minimizar el gap entre tecnología y talento a través de la formación continuada y precisa de los empleados se lograrán muchas ventajas que harán de la empresa una organización más competitiva.

  1. Minimización de costes: Las innovaciones tecnológicas y saber aplicarlas de la manera adecuada, reducen los costes al optimizar el proceso de producción y control. Al principio las empresas pueden ser muy reacias a invertir en nuevas tecnología y en la formación suficiente para que sus empleados sean eficientes con ella, pero a la larga esta inversión reporta múltiples beneficios.
  2. Empleados más productivos: Si se acota el gap entre talento y tecnología la empresa podrá automatizar ciertos procesos o actividad, lo que supondrá que el equipo humano que forma la plantilla se profesionalice y se centre en alcanzar los objetivos de forma más eficaz.
  3. Diferenciación con el resto de empresas del sector: Como hemos dicho, la inversión en tecnología y talento de los recursos humanos puede ser cuantiosa, pero los beneficios que aportará serán mayores. Por este motivo pocas empresas dedican tiempo y recursos a minimizar el gap entre tecnología y talento, así pues aquellas empresas que lo hagan estarán generando una gran ventaja competitiva respecto al resto de competencia.
  4. Crecimiento de la organización: Las nuevas tecnologías y saber gestionarlas correctamente permiten una democratización de las pequeñas y medianas empresas que pueden competir a nivel global con grandes compañías.

 

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