Cómo gestionar el talento empresarial

Existe un consenso bastante generalizado en gestores y administradores de empresas, así como en expertos en temas laborales, sobre la importancia capital del talento humano para la buena marcha de las organizaciones. En un contexto cada vez más globalizado y tremendamente competitivo, no es exagerado afirmar que el capital humano (el equipo de trabajo) se ha convertido en el principal valor con el que cuentan hoy en día las empresas.

Gestionar el talento empresarial

Una concepción equivocada

Aunque puede parecer paradójico, muchas empresas tienen un concepto del talento erróneo, por encontrarse enfocado exclusivamente a las competencias de cada profesional en relación a una habilidad determinada y un área de conocimiento específica.

Esta idea de talento es equivocada o, cuando menos, excesivamente limitada o parcial. Una perspectiva global del talento debe valorar a la persona en toda su extensión intelectual y personal. No se trata de determinar lo que hace, sino lo que puede llegar a hacer y ser.

Una buena administración y gestión del talento humano implica observar las competencias y personalidad de todos los miembros de la plantilla y, a partir de ahí, ofrecerles una serie de responsabilidades y cargos hasta encontrarles el lugar idóneo donde puedan explotar su máximo potencial.

Las claves de la gestión del talento

El circuito completo de gestión del talento pasa por tres fases: detección, potenciación y retención.

Detección

En primer lugar, las organizaciones deben ser capaces de detectar el talento. Muchas veces se comete el error de creer que los mejores profesionales se encuentran fuera, cuando muchas veces están dentro de la propia plantilla, frecuentemente realizando tareas por debajo de su capacidad, donde no pueden lucirse ni demostrar su valía.

Incluso muchas personas que por falta de capacitación se vean obligados a aceptar un trabajo sin experiencia, es probable que tengan una gran capacidad potencial, por lo que es fundamental que la organización ponga los medios suficientes para facilitar su desarrollo profesional y, en cierto modo, también personal.

Potenciación

El talento se puede potenciar, pero para ello es necesario lograr que los empleados se involucren en nuevos retos constantemente. Para que el talento fluya con normalidad en una organización, se debe crear un entorno en la empresa donde se primen factores como: proactividad, autonomía o una competencia bien entendida.

Retención

Muchas veces las empresas tienen el problema añadido de que los empleados con más talentos son los que encuentran más facilidades para cambiar de empresa, en ocasiones en mejores condiciones.

Por lo general son personas inquietas que han sabido labrarse un buen perfil profesional y no suelen tener problemas para encontrar otras ofertas labores, muchas veces interesantes y tentadoras.

Pese a ello, es posible retener los mejores talentos dentro de la empresa si se tienen en cuenta las siguientes claves:

  • Mantener al empleado en completa y constante motivación.
  • Satisfacer sus necesidades no sólo económicas, sino también de reconocimiento, bienestar y desarrollo personal y profesional.
  • Propiciar un buen clima laboral.
  • Poner en marcha proyectos de formación continua.
  • Formar adecuadamente a los mandos intermedios, responsables y jefes de equipo en la gestión del talento.
  • Usar el talento de forma adecuada, con una distribución eficaz de las tareas y los puestos dentro de la organización.
  • Evitar estructuras muy rígidas a nivel de cargos, funciones y tareas.

Lograr y mantener el máximo nivel de rentabilidad y productividad empresarial sólo se puede conseguir a través de la excelencia y la mejora continua: dos conceptos íntimamente ligados a la gestión del talento en la empresa tanto en el plano individual como en el trabajo en equipo.

 

Publicado en Project Management en Supply Chain