Definición de límites en la responsabilidad social corporativa

Pocos conceptos se prestan tanto a debate como los relacionados con la Responsabilidad Social Corporativa (RSC): su definición, el establecimiento de sus límites y su consideración legal, entre otros aspectos relacionados con la RSC, son aún hoy objeto de estudio y discusión y, pese a los avances en la materia experimentados en los últimos años, parece que la cuestión todavía no ha alcanzado una resolución óptima y satisfactoria para todas las partes implicadas. Pese a ello, y como veremos, existen motivos de peso para que la RSC figure entre las prioridades de cualquier compañía, no solo por una cuestión de responsabilidad social y medioambiental, sino también porque abre importantes oportunidades de negocio, crecimiento y desarrollo empresarial. 

Al abordar el concepto de Responsabilidad Social Corporativa (a menudo también llamada Responsabilidad Social Empresarial, o RSE), lo primero a tener en cuenta es que en él entran en juego no solo consideraciones legales que afectan al estricto ámbito empresarial, sino también (y principalmente) cuestiones vinculadas a la ética y la responsabilidad social. Se establece, de este modo, un marco conceptual que debe tomar en consideración los argumentos, las necesidades y las demandas o exigencias de las tres las partes que en él intervienen de un modo más claro y evidente: empresas, instituciones públicas y consumidores.

definición responsabilidad social corporativa

Si estás interesado en este tema, también te recomendamos la descarga de forma gratuita de nuestra guía sobre el desarrollo de una empresa sostenible

PILL CTA - eBook - Empresa sostenible

Implicaciones de la definición de la Responsabilidad Social Corporativa

Aunque la historia del concepto recorre una línea temporal mucho más amplia, la centralidad del debate en el mundo corporativo se remonta solo a varias décadas atrás, situándonos en los años 80 del pasado siglo XX. Fue entonces, a tenor de algunas operaciones de ética dudosa llevadas a cabo por grandes grupos empresariales y corporaciones multinacionales, cuando la reflexión entorno a la responsabilidad social y medioambiental de las empresas dio un paso al frente, cuestionando la legitimidad de un modelo de crecimiento económico sustentado únicamente en la consideración de los beneficios obtenidos.

Claro que, en ese momento, la Responsabilidad Social Corporativa era vista, por buena parte del tejido empresarial, como algo pernicioso para los intereses del negocio, un concepto poco deseable, contrapuesto a los fines y objetivos corporativos. Así lo entendían importantes figuras de la escena económica y empresarial internacional, como el Nobel Milton Friedman, que alegaba en favor de una RSC limitada únicamente a considerar las restricciones y disposiciones legales oportunas.

Con la progresiva globalización de mercados y cadenas de suministro, la deslocalización de la producción y el consiguiente establecimiento de parte de la misma en países en vías de desarrollo (donde las legislaciones laborales y medioambientales no son tan restrictivas), el siglo XXI trajo consigo una creciente sensibilización de los consumidores en cuestiones relativas a la responsabilidad social empresarial, conviertiéndose en una cuestión de primer orden que incidía muy directamente en la imagen y el prestigio de las compañías.

Hoy, la RSC no se limita al estricto cumplimiento del ordenamiento jurídico que regula la actividad empresarial. Los consumidores exigen que las empresas trasciendan lo legal y se preocupen cada vez más por cuestiones éticas, de justicia social y protección medioambiental. Una exigencia que ha obligado a repensar el tradicional concepto de RSC y a adoptar, por parte de empresas y corporaciones, políticas y medidas socialmente responsables, más allá de las obligaciones que les impongan las leyes en vigor. En pocas palabras, la Responsabilidad Social Corporativa ha dejado de ser una cuestión optativa, en manos de la buena voluntad de directivos y empresarios, a ser un asunto de obligado cumplimiento para gozar de una buena imagen corporativa. Una obligación que no deja de representar, al mismo tiempo, una gran oportunidad de crecimiento y expansión, y una de las vías más seguras y efectivas para tomar ventaja frente a la competencia.

Como decíamos, y pese a todo, la cuestión de la RSC es aún el centro de frecuentes y acalorados debates, algo que no impide (o no debería impedir) a las empresas tomar medidas que redunden en una explotación de los recursos más efectiva, eficiente y responsable, no solo en aras de mejorar las condiciones sociales y ambientales de los entornos en los que desarrolla sus actividades, sino también en pro de sus propios intereses corporativos. La sostenibilidad, por todo ello, ha empezado a figurar con una notable presencia en el horizonte de prioridades de compañías de todo signo, diviniendo una de las claves principales para mejorar la reputación y la imagen corporativas.

Ahorrar costes, minimizar riesgos y optimizar la estrategia empresarial son algunas de las ventajas añadidas que conlleva la apuesta por la sostenibilidad, un asunto que la guía Claves para el desarrollo de una empresa sostenible (un recurso completamente gratuito) expone amplia y profusamente.

Post relacionados:

CTA - eBook - Sostenibilidad SC

Publicado en Project Management en Supply Chain Etiquetado con:
CTA - BOFU Normal - LAT - Máster en Supply Chain Management