E – fulfillment equivale a ventaja competitiva. Con este anglicismo se conoce a todos los procesos que se ponen en marcha desde el momento en que el comprador completa la transacción de pago en la plataforma de comercio electrónico escogida para adquirir un producto.

 

No hace falta irse muy lejos para entender por qué el e – fulfillment es un factor diferenciador. Basta con pensar qué elección harías como consumidor al escoger entre dos minoristas que te ofrecen el mismo producto a un precio idéntico. ¿Con cuál te quedarías? ¿Con el que te obliga a abonar una cantidad en concepto de coste de transporte y te anuncia que tendrás que esperar entre 5 y 6 días para recibir la mercancía o con el que entrega en 48 horas y sin ningún coste añadido? ¿Con el que sólo te da la opción de entrega en el domicilio o con el que te permite pasar a recoger el artículo que has adquirido a la gasolinera, supermercado o punto de recogida que prefieres y a cualquier hora?

 

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Excelencia e – fulfillment: externalizar o no hacerlo

Conseguir la satisfacción del cliente y, a la vez, asegurar que procesos tan dispares como la gestión de pedidos o el transporte sean eficientes y rentables no es sencillo. Sin embargo, es la clave detrás de una estrategia de e – fulfillment de éxito.

Con el objetivo de generar valor para los clientes, es importante comenzar por tener visibilidad sobre todo el proceso, que incluye:

  • Pago en línea.
  • Gestión de pedidos.
  • Fabricación / recogida del producto.
  • Empaquetado y etiquetado.
  • Transporte del pedido.

Muchas veces, las organizaciones encuentran más conveniente externalizar el e – fulfillment en lugar de ocuparse ellos de todas estas funciones, y para eso recurren a servicios de logística de terceros (3PLs).

Es necesario determinar qué estrategia es la más rentable y la que ahorra más tiempo y, muchas veces, la conclusión es optar por el outsourcing del e – fulfillment, que evita incurrir en gastos como los relacionados con:

  • Contratación de empleados para cumplir con los pedidos.
  • Inversión en tecnología.
  • Alquiler del espacio de almacén.

Y, además, previene ineficiencias, como las que tienen que ver con:

  • La gestión de la logística inversa.
  • La reducción del tiempo destinado a la comercialización de los productos.

No sólo eso, sino que externalizar el e – fulfillment termina resultando la decisión más acertada a la hora de ganar nuevos clientes y afianzar la lealtad de los existentes, que reciben su pedido de forma puntual sin extravíos ni retrasos, en las condiciones exigidas en el momento de hacer la compra y cumpliendo con todos los requisitos de una entrega perfecta.

El e – fulfillment, a ojos del cliente, es la carta de presentación de la marca, el criterio en el que se basarán para hacer recomendaciones y el factor más decisivo a la hora de plantearse nuevas compras. Con la importancia creciente del comercio electrónico, un aspecto de tal relevancia debe captar una atención prioritaria en la gestión empresarial.

¿Cuál es tu estrategia de e – fulfillment?

 

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