Ecuador: los retos de la exportación ante una economía planificada

Hablábamos hace escasos días de los retos que se le plantean a la economía ecuatoriana tras el último derrumbe de los precios del petróleo, y la situación en la que quedaba el mercado interno y las importaciones del país en el nuevo escenario de crisis. Una crisis que, según algunos expertos, no se debe atribuir únicamente a la coyuntura dispuesta tras la caída del precio del crudo (crucial para un país con una economía basada en la actividad petrolera), sino también a causas estructurales relacionadas con la nueva planificación económica del gobierno ecuatoriano.

Hoy, pues, nos abriremos camino entre la espesa selva que rodea a un concepto tan controvertido, y con tantas interpretaciones y connotaciones (positivas y negativas) como el de economía planificada, tratando de dilucidar cuáles son los principales retos que afrontan la economía ecuatoriana y las operaciones exportadoras que tienen, como fin, el desembarco de bienes y mercancías en el mercado de este país latino.

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Las claves de la economía planificada en Ecuador

Lo primero a tener en cuenta en cualquier intento de aproximación a la economía ecuatoriana contemporánea es, de un modo ineludible, el proceso de dolarización que se llevó a cabo coincidiendo con la entrada del nuevo milenio.

En el año 2000, Ecuador emprende la senda seguida anteriormente por otros países adoptando la moneda estadounidense y perdiendo, con ello, buena parte de su soberanía en materia monetaria. El establecimiento de los tipos de cambio y la posibilidad de emisión de monedas y billetes pasó, en unos meses, de Quito a depender de Washington. Una decisión que, pese a los inconvenientes asociados a la pérdida de soberanía que implicaba, durante los primeros años repercutió positivamente en la estabilización de la economía ecuatoriana, fuertemente dañada tras la crisis sufrida a finales de la década de los 90. Se logró estabilizar una economía marcada por la inflación, y se vivieron años de crecimiento económico que llegaron, en el período 200-2007, a sobrepasar los 4 puntos en las tasas de crecimiento del PIB.

Una situación de mejora que, sin embargo, no alcanzó los objetivos previstos para 2010, dada la irrupción de una nueva crisis financiera en 2007, esta vez mucho más profunda y severa que la anterior, con origen en los Estados Unidos (como ya todos sabemos), y con repercusiones directas y prácticamente inmediatas sobre la economía ecuatoriana.

No son pocas las voces que hoy, en el país ecuatorial, se alzan en pro de una desdolarización, no sin contar con otras tantas voces opositoras al retorno al sucre (la antigua moneda de curso legal). Todo ello, en un contexto fuertemente marcado por los argumentos encontrados de los defensores y los detractores de la liberalización económica de ciertos sectores, interrumpida con la puesta en marcha de la nueva planificación económica diseñada por el Gobierno constituido tras las elecciones celebradas en 2006.

Las transformaciones experimentadas por la economía ecuatoriana desde 2007, con la conformación del nuevo ejecutivo (y especialmente desde 2008, año de aprobación de la nueva constitución del país) no han sido en absoluto menores. Unas reformas estructurales implementadas para redundar en una mejora de las condiciones de vida de la población, y en el establecimiento de una mayor equidad y justicia social que, desde algunos ámbitos, se ha puesto en cuestión desde el momento mismo de su aprobación, remarcando entre otros asuntos los inconvenientes que representa para un país moderno adoptar un modelo de planificación económica con el Estado como su principal eje vertebrador.

Estrictamente, en Ecuador no podemos hablar de economía planificada, sino de ciertas regulaciones que permiten al mercado convivir con la titularidad estatal de ciertos medios y sectores productivos. Sin embargo, las consecuencias de un modelo regulador o mixto como el ecuatoriano (especialmente para las importaciones) son similares a las que se podrían identificar en ciertos casos de planificación económica, como por ejemplo el encarecimiento de los bienes de importación —debido principalmente al aumento de aranceles, establecidos por políticas proteccionistas tradicionalmente asociadas a determinados modelos económicos—, la pérdida de capacidad adquisitiva respecto al mercado exterior —en el Ecuador dolarizado, este asunto deviene aún más grave—, y la pérdida de interés del mercado nacional planificado para otros mercados internacionales.

Aportadas estas claves, al lector no le será difícil dilucidar los retos que afronta la economía ecuatoriana en un presente y un futuro próximo. Y si, equipado con recursos como la guía gratuita Cómo exportar con éxito, relaciona estas claves básicas para entender la economía ecuatoriana con los retos que afrontan las actividades de exportación con destino a ese país, habremos cumplido con el objetivo propuesto al inicio de este post.

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Publicado en Haz crecer tu Supply Chain Etiquetado con:
  • JOSE PEREZ CARDENAS

    Interesante tema que nosotros los venezolanos debemos seguir muy de cerca como un buen marco de referencia, en el interes de definir y concebir estrategias que contribuyan a la reactivacion del aparato productivo venezolano, hoy por hoy colapsado, con una capacidad subutilizada de mas del 80% originada por excesivos controles y regulaciones en materia arancelaria, excesos ante medidas intervencionistas claramente injustificables creando serios desestimulos al inversionista interno y externo: afectando en consecuencia el volumen de exportaciones no tradicionales que habian tenido un repunte en la decada del 90 por la aplicacion de politicas regulatorias mezquinas impuestas por el modelo comunista liderizado por Maduro.

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