Eficiencia, competitividad y benchmarking

La identificación de áreas de mejora en una cadena de suministro y el esfuerzo para hacer frente a los cambios requeridos y las nuevas situaciones que se presentan es un proceso continuo. Uno de los métodos para conseguirlo es a través de una serie de pruebas de evaluación comparativa, que permiten a la organización identificar aquellas áreas y priorizar el esfuerzo. En esto consiste el benchmarking.

Aplicando sus técnicas se puede comparar la productividad, el posicionamiento de inventario, la eficiencia del inventario, el desempeño de los proveedores o el riesgo de la cadena de suministro. A la vista de los resultados obtenidos se gana una perspectiva mucho más completa de la realidad, la que conduce al éxito a la toma de decisiones.

Hands holding red and green apples

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Supply chain y la necesidad de benchmarking

El benchmarking es un proceso de evaluación, que mide el desempeño de la cadena de suministro de una organización, teniendo en cuenta tres variables:

  • Volumen o cantidades.
  • Valor generado o potencial.
  • Plazos de tiempo, que encuadran mejor cada área evaluada.

La evaluación comparativa ofrece a las organizaciones una medida tangible de la eficiencia de los diferentes procesos de la cadena de suministro, que repercute en una mejor toma de conciencia del funcionamiento del sistema en conjunto.

El benchmarking es una técnica muy completa, en la que se pueden identificar diferentes tipos, dependiendo del área de interés para el estudio. Las más habituales corresponden a las siguientes categorías:

  • Benchmarking de rendimiento.
  • Benchmarking financiero.
  • Benchmarking de producto.
  • Benchmarking funcional.
  • Benchmarking estratégico.

Cada una de estas categorías puede analizarse por separado o de forma conjunta con otras, para aportar una visión más completa de la realidad de la cadena de suministro. Además, hay que tener en cuenta que el proceso de benchmarking puede llevarse a cabo desde dos enfoques diferentes: el interno y el externo.

 

Rumbo a la eficiencia: benchmarking interno

El benchmarking interno permite a una organización comparar la forma en que se llevan a cabo los mismos procesos en sus diferentes instalaciones. Para lograr esta comparativa hay que seguir los siguientes pasos:

  1. Escoger las instalaciones que se quiere someter a comparación: si la organización cuenta con varias, atender a criterios de resultados, geográficos o antigüedad.
  2. Determinar qué procesos (idénticos o equivalentes) serán evaluados: se trata de identificar el proceso de referencia. Por ejemplo, el área de producción, gestión de almacén, recepción, envío o controles de calidad.
  3. Examinar un número de operaciones en base a su relevancia para la investigación: serán sobre las que se definirán los indicadores.
  4. Definir un conjunto de indicadores clave de rendimiento (KPI): son habituales la puntualidad, la precisión del envío, el tiempo promedio de respuesta o velocidad de aprovisionamiento. En este paso, es importante establecer cada KPI por consenso con las partes interesadas.
  5. Proceder a la recogida de métricas en ambas instalaciones.
  6. Comparar los resultados de las dos instalaciones e identificar las áreas donde una de las instalaciones sobresale.
  7. Mediante un esfuerzo cooperativo, tratar de entender la razón por la cual un proceso es mejor que el otro basado en los resultados extraídos de la comparación.
  8. Concretar los puntos “exportables” a la otra instalación, especificando la forma en que se realiza cada proceso y qué mejoras se pueden hacer.
  9. Dar prioridad a los resultados y convertirlos en proyectos de mejora para la adopción de las mejores prácticas.
  10. Ejecutar el proyecto, implementando las mejoras y dar comienzo a una fase de seguimiento, para garantizar la alineación con los objetivos estratégicos.

El proceso de benchmarking interno no ha de aplicarse solamente a la mejora de las instalaciones o procesos que quedaron por detrás en la comparación. El valor de esta técnica reside, principalmente, en su potencial para influir en la forma de hacer las cosas de la organización por lo que, a la vista de los resultados hay que buscar la creación de un marco de actuación orientado a la creación y diseño de un modelo de optimización de la cadena de suministro de extremo a extremo.

 

Benchmarking externo: imprescindible para la cadena de suministro

El primer paso hacia la eficiencia es el benchmarking interno, ya que lo que no se puede medir no se puede mejorar. No obstante, una vez envueltos en la espiral de mejora continua, resulta enriquecedor el buscar otras formas a través de las que conseguir mejorar los procesos internos.

Aquí interviene el benchmarking externo que, a diferencia de benchmarking interno, donde la evaluación comparativa se orienta a nivel táctico del negocio, éste se centra en comparar el rendimiento de la empresa a nivel estratégico. El objetivo es descubrir las razones que hay detrás de los éxitos de la competencia.

En la evaluación comparativa externa, se pueden comparar indicadores clave de rendimiento estratégicos, como la rotación de inventarios, nivel de ingresos o el de beneficios. En realidad, casi cualquier área de interés puede ser sometida a una evaluación de este tipo, siempre que sea relevante para la gestión del supply chain y que el establecimiento de indicadores sea realista (debe ser posible el recoger métricas).

La otra gran diferencia con el benchmarking interno es que, mientras en aquél el proceso se basaba en el mutuo interés por compartir conocimiento, en este caso es poco probable que el competidor acceda a tal propuesta, por lo que hay que recurrir a la aplicación de otros medios como:

  • La propia investigación a través de diversas fuentes: estadísticas, documentos públicos, prensa e Internet.
  • La contratación de servicios de consultoría especializada en estudios de rendimiento.

A través de un proceso mucho más arduo que en el caso interno, el benchmarking externo permite a la empresa identificar las áreas de debilidad (o, visto de otra forma, las fortalezas de sus competidores). Con los resultados de la comparativa en la mano, la organización podrá trazar un plan para mejorar su situación presente y futura, encaminando con éxito su cadena de suministro hacia la eficiencia.

 

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