Errores absolutos y relativos que necesitas conocer

La cadena de suministro ajustada se construye en base a métricas, que le permiten pulir imperfecciones, mejorar procesos y transformar las debilidades en puntos fuertes. Su característica más importante es el ajuste, que consigue mediante la eliminación de desechos (entendidos como todo aquello que no genera valor). No obstante, para adquirir una perspectiva realista del lean supply chain hace falta hablar de errores absolutos y relativos.

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Errores absolutos y relativos: una dosis de realidad en un mundo estadístico

En un sistema lean todo se mide, porque lo que no se puede cuantificar no se puede mejorar, y mucho menos ajustar. Esta ruta directa hacia la excelencia empresarial que muchas cadenas de suministro aplican en su gestión, requiere del establecimiento de indicadores de rendimiento (KPIs).

A partir de estos indicadores se procede a la recogida de métricas sobre áreas relevantes para la toma de decisiones. Los KPIs pueden encontrarse en cualquier punto del supply chain y, de hecho, es interesante diseñar su disposición de extremo a extremo para mejorar la visibilidad. Marketing, ventas, almacén, transporte, aprovisionamiento, distribución, servicio al cliente… todo puede reducirse a datos sobre el desempeño que arrojen luz y objetividad para optimizar la toma de acción.

Sin embargo, también en el mundo de los números, donde la subjetividad no tiene cabida, existen fallos. Los errores absolutos y relativos deben tomarse en serio a la hora de proceder a la interpretación de los resultados. Pero, antes de ocuparse de este tipo de fallos, los responsables de la gestión de la cadena de suministro han de procurar:

  • Designar a las personas indicadas para llevar a cabo la recogida de métricas.
  • Dotarlas de las herramientas necesarias.
  • Establecer un protocolo de actuación que minimice los errores accidentales.
  • Dejar claras las necesidades de información, en cuanto a periodicidad y dirección del reporting.

 

Cómo entender los errores absolutos y relativos

Al tomar medidas es habitual redondear. Esta economía de decimales implica la necesidad de tratar los datos o, más concretamente, los errores de medida que puede generar. En el tratamiento de errores absolutos y relativos es preciso conocer la causa de su generación que, en ocasiones tiene que ver con los aparatos empleados para la recogida de métricas y otras veces está relacionada con las fórmulas aplicadas a posteriori.

Los errores absolutos y relativos pueden definirse de la siguiente forma:

  • Error absoluto: diferencia positiva o negativa entre el valor de la medida y el valor tomado como verdadero. Informa sobre la dispersión de las medidas o la precisión de la herramienta empleada para su recogida. Es un dato clave para conocer la calidad general de las métricas.
  • Error relativo: cociente entre el error absoluto y el valor exacto que suele multiplicarse por cien para obtener el resultado en forma de porcentaje. No debe interpretarse en todos los casos con la misma trascendencia ya que su importancia dependerá en gran medida de su representatividad con respecto al valor exacto, en otras palabras, de la gravedad del fallo.

 

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Publicado en Project Management en Supply Chain
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