La estrategia pull en la cadena de suministro es la dirección en la que las organizaciones deben apuntar. El cambio no va a ser automático, es necesario un proceso de transformación, desde el modelo tradicional hasta el actual, que implica, sobre todo, una nueva forma de entender la planificación.

 

Determinated businessman with much effort lifts statistics

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Créditos fotográficos: istock alphaspirit

Estrategia pull: dejando atrás las formas de planificación tradicionales

En cualquier cadena de suministro, hay cuatro principales procesos de negocio que deben sincronizarse con el fin de permitir la agilidad necesaria a nivel de organización y la capacidad de respuesta suficiente a los cambios que se den en el mercado. La planificación no puede llevarse a cabo de la manera tradicional y es preciso que el enfoque se adapte a las nuevas necesidades en las siguientes áreas:

1. Planificación en el área comercial y de operaciones: a este respecto, el cambio de enfoque que trae consigo la estrategia pull se orienta a lograr instaurar un proceso continuo en el que las predicciones de la demanda a corto plazo se coordinen con las expectativas de la organización a largo plazo. Los puntos de vista ejecutivos y operativos han de confluir en un proceso de planificación centrado en el consenso. La aplicación de la metodología ágil permitirá optimizar las capacidades de seguimiento y sincronización de la demanda con las funciones de producción, abastecimiento, finanzas, contabilidad e inventario, haciendo posible que toda la cadena de suministro comparta una perspectiva común sobre la realidad.

2. Planificación de pedidos: las funciones de aprovisionamiento, producción, inventario, transporte y distribución se deben optimizar sobre la base de un pronóstico compartido. Para obtenerlo, la estrategia pull se ayuda de la analítica avanzada y técnicas estadísticas aplicadas a los grandes datos, ganando la visibilidad necesaria de extremo a extremo.

3. Planificación de inventario: el nuevo planning se orienta hacia la personalización. Los productos se dividen en segmentos en función de sus características esenciales y son gestionados en consecuencia. Por ello, e la medida de lo posible, es aconsejable tratar de posponer las decisiones relativas al inventario, ya que estas latencias controladas son la clave de la minimización de riesgos y la eficiencia en costes.

4. Planificación y la programación de producción: es necesario optimizar los planes de producción, definiéndolos mediante la programación hacia atrás desde la fecha de necesidad. La aplicación de la estrategia pull se completa en este área con la planificación simultánea de las cuestiones relativas a las limitaciones de materiales y de capacidad. Habitualmente, se emplea la tecnología (automatización, tecnologías de intercambio de información y de seguimiento y recogida de métricas) para simplificar este proceso y mejorar la alineación de las diferentes actividades.

La única manera de gestionar la cadena de suministro global es a través de la estrategia pull. Controlar la incertidumbre pasa por entender la demanda real en la etapa más temprana posible, sincronizar todos los procesos de planificación y tomar las decisiones adecuadas en base a ese conocimiento. Por eso, muchos responsables de supply chain están revisando, analizando y actualizando sus planificaciones sobre una base diaria, en vez de hacerlo de forma mensual o trimestral; están tratando de mejorar su visibilidad y, más que nunca, buscan el ajuste y la optimización del rendimiento, como forma más efectiva de maximizar la satisfacción del cliente, al mismo tiempo que protegen su rentabilidad.

 

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