La cadena de suministro debe tener perfectamente engranados todos sus eslabones para funcionar como es debido. Se han de cuidar todos los aspectos y todo el proceso.

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Uno de los factores fundamentales en los que se incide en la actualidad es la evaluación de riesgos. Ignorar este apartado en la Supply Chain puede acarrear graves problemas. Mucho más destacado en un proceso en el que el cumplimiento de tiempos y plazos es tan vital. Un problema no detectado o mal valorado en cualquiera de las fases o agentes de la cadena de suministro supone pérdida de tiempo, aumento de costes e, incluso, caer en situaciones de ilegalidad.

 

La importancia de la evaluación de riesgos

En toda cadena, existen eslabones fuertes y otros más débiles, así que en la cadena de suministro también. En este caso, se habla más de aquellas partes en las que los riesgos son más elevados o menos controlados. Es en estas fases de la cadena donde más énfasis debe ponerse.

La evaluación de riesgos no es un asunto que se resuelva con un estudio previo, debe actualizarse y realizarse controles periódicos para asegurarse que se cumplen las medidas puestas en marcha, cambiarlas o mejorarlas si es necesario y observar nuevos problemas. Este trabajo se extiende a toda la cadena.

Por supuesto, en la cadena de suministro actúan diferentes actores y controlarlos a todos conlleva un esfuerzo. Pero para cumplir con los estándares de calidad, toda la cadena de suministro debe cumplir con la evaluación de riesgos. No son pocas las empresas que encargan la realización de auditorías externas a sus proveedores para asegurarse de que se cumplen las medidas adecuadas.

Para conseguir que la evaluación de riesgos de toda la cadena, la empresa que trabaja con proveedores o con otras empresas debería asegurarse que cumplen con algunos elementos como:

  • Tener desarrollado un plan de Prevención de Riesgos Laborales, por supuesto.
  • Tener un certificado de calidad o un manual sobre la misma. O al menos planes futuros para implantarlo.
  • Existencia de medios de control internos y su regularidad.
  • Acreditación o implantación de un Sistema de Gestión Ambiental.
  • Planes de formación en seguridad del personal.
  • Las condiciones de trabajos de los convenios.

Este control de las empresas con las que se trabaja no es algo que se deba dejar de lado, pues es una de las prácticas que asegura que la evaluación de riesgos se cumpla desde el principio hasta el final de la cadena de suministro. A lo largo de los últimos años, han surgido nuevos factores que han aumentado los riesgos para la seguridad:

  • Impulso a la globalización sin una planificación adecuada.
  • La distribución centralizada en algunos casos que lleva a aglutinar mercancías.
  • La externalización confiando en proveedores sin hacerles auditorías.
  • Falta de procedimientos de control y visibilidad.
  • La necesidad de que todo se haga rápido.
  • La reducción de costes en toda la cadena.

Toda esta exigencia a los proveedores forma parte de la responsabilidad social corporativa de la empresa. Porque lo que está en juego es, ya no solo la eficiencia de la cadena, sino también la reputación y el nombre. Por eso, a los proveedores se les exige en los últimos años el respeto a los derechos humanos, cuidado del medio ambiente o compromisos éticos. Incluso, algunas empresas han creado códigos de conducta específicos para proveedores.

De especial relevancia es este control debido a que la globalización extiende los ámbitos de trabajo a muchos países, alguno de los cuales tiene legislaciones más laxas en materia de evaluación de riesgos y situación de los trabajadores.

 

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