Facturación electrónica, un paso necesario

Facturación electrónica es la expresión con la que se hace referencia al proceso de transferencia electrónica de información de facturación entre socios comerciales. En este contexto quedan comprendidos todos los documentos relativos a la emisión de facturas, así como los que tienen que ver con la satisfacción de su importe. Proveedores, de productos y servicios, y compradores quedan vinculados de esta manera, mucho más eficiente, ágil y sostenible.

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Créditos fotográficos: Craftyjoe

Facturación electrónica en Europa: el SEPA

La cadena de suministro financiero se ve beneficiada por la incorporación del sistema de facturación electrónica que permite mejorar su capacidad de control cuando se integra con la vertiente de pago, al vincular los procesos internos de las empresas a los sistemas de pago.

En esta línea, a nivel europeo se ha creado una Zona Única de Pagos en Euros (SEPA) que simplifica las transacciones entre empresas logrando que afrontar un pago electrónico dentro de la zona euro sea tan sencillo como realizar un pago en efectivo.

El SEPA, además, introduce beneficios como:

  • Aumenta la velocidad y seguridad en las transferencias entre las cuentas bancarias en cualquier lugar de la zona del euro.
  • Hace posible utilizar la tarjeta de débito para realizar el pago en euros en una compra en otro país, y del mismo modo en que se podría hacer en el país de origen.
  • Fomenta la transparencia de precios de los productos bancarios y sus garantías de valor.
  • Mejora el servicio al cliente ofrecido por los bancos comunitarios, al quedar éstos sujetos a la obligación de asumir la responsabilidad si existen problemas a la hora de perfeccionar el pago.

El Reglamento del SEPA CE 260/2012, modificado por el reglamento 248/2014, se añade al marco legislativo actual para la facturación electrónica, en el que destacan las siguientes directivas:

  • Directiva del Consejo 2010/45 / UE relativa al sistema común del impuesto sobre el valor añadido en cuanto a las normas de facturación (que modifica la Directiva 2006/112 / CE).
  • Directiva 2006/112 / CE relativa al sistema común del impuesto sobre el valor añadido.
  • Directiva del Consejo 2001/115 / CE relativa a las condiciones impuestas a la facturación en relación con el impuesto sobre el valor añadido.
  • Directiva 1999/93 / CE relativa a un marco comunitario para la firma electrónica.

 

Facturación electrónica estandarizada

En el año 2012 se comenzó a plantear la necesidad de crear un estándar europeo para la facturación electrónica en respuesta a la complejidad causada por la variedad de formatos de factura electrónica utilizados en toda la UE. Se trata de la Directiva 2014/55 / ​​UE.

Esta medida conseguiría un doble objetivo. Por una parte la simplificación de los procesos, que contribuiría a la disminución de errores; y, por otra, la reducción de costes, tanto para empresas como para entidades públicas; ambos motivados por la configuración especial de la facturación electrónica que:

  • En comparación con las facturas en papel, esta nueva modalidad de facturas son más fáciles de procesar.
  • Su transmisión es más cómoda y llega al cliente más rápido.
  • Otra importante ventaja de la facturación electrónica es que permite la conservación de documentos de forma centralizada y a bajo costo (una función para la que muchas empresas emplean la nube).
  • Su procesamiento es más barato, ya que la información contenida en estas facturas puede ser conectada directamente a un sistema de pago y, al mismo tiempo, al de contabilidad del negocio.

 

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