Flujograma de procesos: decisiones acertadas en supply chain

En una era donde todo está automatizado, hay veces en que hay que recuperar algunas herramientas tradicionales de eficacia probada. Esto es lo que sucede en la cadena de suministro con el flujograma de procesos. Este tipo de diagrama permite reducir a un nivel casi binario los puntos básicos de la toma de decisiones. Pese a su rigidez, resulta un marco de trabajo confiable y muy recomendable, en especial para algunas áreas y procesos de supply chain. ¿Sabes dónde y cuándo te interesa aplicarlo?

Abstract background image of a flowchart diagram on a white floor. Computing algorithm concept

Créditos fotográficos: istock Infograx

Flujograma de procesos: el refugio más seguro

Como responsable de la cadena de suministro no pasará una semana en la que no se entre en contacto con el flujograma de procesos al menos en un par de ocasiones. La simplicidad de esta herramienta es la clave de su genialidad. Y es que su uso está indicado para escenarios muy distintos, con la misma garantía de buenos resultados:

  1. Diseño de procesos de nueva generación o rediseño de los existentes.
  2. Planificación de actividades.
  3. Análisis de supply chain.

Sin embargo, para que su uso sea tan efectivo como está previsto, es necesario conocer algunas reglas básicas asociadas al flujograma de procesos:

a) Tener claro el objetivo con el que se va a crear el diagrama de flujo: no es lo mismo que vaya a ser destinado a identificar oportunidades de mejora de un proceso, que el utilizarlo como medio de comunicación.

b) Tomar en consideración el nivel de conocimientos del destinatario del flujograma de procesos: en ocasiones, esta herramienta se empleará para formar al personal, otras sólo tendrá carácter informativo y actuará como soporte de un contenido en otro formato; también puede suceder que se decida crear uno de estos diagramas para trabajar sobre él en una reunión de planificación. Mientras en unos casos los destinatarios de la información partirán de cero, en otros contarán con conocimientos previos, y eso se debe valorar a la hora de seleccionar el lenguaje y de plantearse el incluir o no un anexo a modo de glosario.

c) Conocer los símbolos a partir de los que se desarrolla: el flujograma de procesos se compone de rectángulos, rombos, elipses, flechas… para hacer un uso correcto es necesario saber a qué debe ir destinado cada uno y utilizar cada forma para la función para la que ha sido concebida.

d) Elegir el tipo de flujograma de procesos que mejor se adaptará al fin para el que se crea: los hay verticales y horizontales, los hay panorámicos o de tipo arquitectónico; también es posible encontrar flujogramas de procesos analíticos, de método, combinados… Conocer las diferentes variedades puede resultar muy útil a la hora de seleccionar la idónea en cada caso.

Por último, hay que tener en cuenta que, hoy día, no es necesario ocuparse de hacer un flujograma de procesos a mano. Existen numerosas herramientas en las que, tan solo introduciendo los datos, es posible crear el diagrama idóneo. Entre las más recomendables destacan: LucidChart, FlowChart, Gliffy y Draw.io.

 

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