Iniciativas colaborativas supply chain: participantes y reglas

La colaboración dentro de la cadena de suministro puede resultar dura para sus participantes. Al fin y al cabo, cooperar implica avanzar hacia un objetivo compartido, por el bien común; pero en ese camino suele ser preciso renunciar a oportunidades o incentivos que, de otra forma, se hubiesen podido disfrutar. A ello hay que sumarle la variedad de configuraciones de los participantes, que hace que presenten:

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Créditos fotográficos: istock istocksdaily

  • Diferentes perspectivas del mercado.
  • Formas distintas de entender la realidad.
  • Intereses a veces antagónicos.

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Colaboración en el supply chain: 5 reglas aplicables a sus participantes

A pesar de las dificultades, las iniciativas colaborativas en el entorno del supply chain se traducen en importantes ventajas para sus participantes: mejor visibilidad de extremo a extremo, mayor agilidad y capacidad de respuesta son sólo algunos de los pros de hacer el esfuerzo de integración.

Para lograr el equilibrio entre los participantes, y ser capaces de mantenerlo, a pesar de los cambios, resulta interesante aplicar los siguientes principios:

1. Colaborar en las áreas donde se tiene una base sólida: evitar usar la cooperación para llenar los vacíos en las propias capacidades y apoyarse en el resto de participantes para aumentar las fortalezas. Además, es preciso evitar a tendencia a la compensación derivando responsabilidades sin justificación, simplemente para cubrir una debilidad.

2. Diseñar un modelo de distribución de beneficios adecuado: que no es otro que el que consigue transformar todas las situaciones que se puedan plantear en modelos win-win donde todas las partes ganan. No se trata de apostar por la igualdad de beneficios para todos los participantes, puesto que no sería justa, sino de evitar colaboraciones asimétricas. La aplicación de modelos más sofisticados de distribución de beneficios buscan la compensación, los descuentos o los aumentos de precios como forma de equilibrar la balanza para todas las partes. La participación en los beneficios también puede ayudar a superar las diferencias en las prioridades estratégicas.

3. Seleccionar bien los socios: no todos los participantes son iguales y, por eso, su selección ha de hacerse en base a base criterios de capacidad, objetivos estratégicos comunes y potencial de valor. El socio potencial más grande podría no ser el mejor. A veces, la colaboración puede ser de más interés para un socio más pequeño, que podría invertir más tiempo y esfuerzo en cada programa de uno muy grande que ya está haciendo malabarismos con docenas de iniciativas similares.

4. Invertir en la infraestructura y recursos necesarios: las empresas a menudo subestiman los recursos necesarios para hacer efectivas las colaboraciones. Hay que tener en cuenta que, en la práctica, las tareas de colaboración, incluso las relativamente simples, serán más difícil que las actividades equivalentes realizadas dentro de los muros de la organización. El motivo no es otro que la necesidad de los participantes de superar las diferencias en la cultura, la organización y la terminología.

5. Establecer un sistema de gestión del rendimiento bien articulado: que asegure que cualquier proyecto a largo plazo está en marcha y que las entrega de resultados se producen en los términos establecidos. Dentro de una iniciativa de colaboración en la cadena de suministro, todos los participantes deben utilizar el mismo sistema de gestión del rendimiento. Partiendo de la definición de indicadores y objetivos comunes y continuando con las tareas de seguimiento de progreso para evitar pérdidas de alineación.

 

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