La norma internacional ISO 50001: 2011 se ocupa del sistema de gestión de la energía, buscando que, con su implementación, las organizaciones aprendan a alcanzar y mantener un uso más consciente de los recursos energéticos que les permita ahorrar costes, aumentar su sostenibilidad y mejorar su imagen de marca. La nueva función logística, que se apoya en la tecnología para mejorar su eficiencia, se beneficia de las ventajas del enfoque que la norma promueve en las organizaciones.

iStock_000059726168_Small

Créditos fotográficos: istock tonymax

Qué es la ISO 50001

La ISO 50001 se basa en un modelo de sistema de gestión de mejora continua que también se utiliza en otras normas internacionales conocidas, como las que se ocupan de los sistemas de calidad (ISO 9001) o las que se centran en la gestión medioambiental (ISO 14001). Este enfoque resulta muy interesante ya que:

  • Hace que sea más fácil para las organizaciones integrar la gestión de la energía en sus esfuerzos generales para mejorar la calidad y la gestión ambiental.
  • Facilita la consecución de objetivos, sin perjuicio de que, una vez alcanzados, se puedan plantear metas más ambiciosas.
  • Aumenta la efectividad de la función de control que, al basarse en un seguimiento continuo, permite identificar rápidamente las pérdidas de alineación con la estrategia de gestión de la energía y tomar acciones para volver al curso marcado por el plan de la compañía.

En el campo de la e-logística la clave para experimentar los beneficios de la adecuación a la norma está en saber hacer una elección tecnológica adecuada y bien guiada, que permita discernir en qué partes del proceso es más interesante introducir el automatismo o qué soluciones software podrían apoyar mejor a la gestión energética.

 

El marco de trabajo que propone la ISO 50001

Una de las características de la ISO 50001: 2011 es que proporciona un marco de trabajo, articulado en torno a distintos requisitos, que simplifica la tarea de los responsables de la gestión energética en las organizaciones en lo relativo a:

  1. Desarrollo de políticas y procedimientos para promover un uso más eficiente de la energía.
  2. Definición de metas y objetivos que harán posible cumplir con los preceptos preestablecidos.
  3. Establecimiento de indicadores y recogida de métricas para monitorizar el progreso del proyecto de racionalización del consumo energético.
  4. Análisis de los datos obtenidos, para adquirir el conocimiento necesario para la toma de decisiones sobre el uso de energía.
  5. Mejora continua de la gestión energética.

Las organizaciones que deseen aplicar los principios recogidos en la norma, han de tener en cuenta que la familia de normas ISO 50001, se completa con las dos siguientes:

  • ISO 50002: 2014, de auditorías energéticas y requisitos aplicables a las empresas.
  • ISO 50003: 2014, sobre sistemas de gestión de energía y los requisitos de interés para los organismos que realizan la auditoría y certificación de sistemas de gestión energética.

Establecer procesos para mejorar la eficiencia energética es el camino más rápido hacia la reducción de los costes de energía pero, además, una decisión de este calibre, tiene una influencia muy positiva en la satisfacción del cliente, que ve sus niveles aumentar rápidamente; y en la disminución del impacto ambiental. Certificándose o no, la mejora de la gestión energética es un compromiso que toda empresa responsable y con visión de futuro debe asumir.

 

Post relacionados:

EOP - CTA BOFU Blended POST