La Alianza del Pacífico, un nuevo horizonte comercial para la UE

Hablábamos hace un tiempo de las nuevas conexiones logísticas entre el mercado asiático y Europa, resaltando las oportunidades de crecimiento que ofrece la expansión del mercado asiático y las relaciones que los países del mismo establezcan con los del entorno comunitario europeo.

El panorama de la logística internacional parece que ha retomado el camino de la recuperación, propiciado por estas nuevas conexiones y alianzas que surgen a lo largo y ancho del planeta.

El marco de referencia para la mayoría de ellas es el de la UE: libre circulación de personas y mercancías, tratados de comercio vinculantes para los países-miembro… lo veíamos hace unos meses con el anuncio de los avances realizados en el diseño de un modelo único de logística interna para el mercado latinoamericano. Sin embargo, en muchas otras ocasiones, se trata de alianzas entre estados que ocupan zonas geográficas concretas, a veces incluyendo estados con escasa vinculación política entre sí, pero que comparten un área de gran importancia estratégica.

Este es el caso de la Alianza del Pacífico, impulsada en 2011 por Chile, Colombia, México y Perú, los estados con más quilómetros de costa en la cornisa del Pacífico americano, desde el golfo de California hasta el cabo de Hornos.

Alianza del Pacífico

La Alianza del Pacífico: nuevos acuerdos, mayores oportunidades

Abierta al libre comercio, al intercambio de mercancías entre los países-miembro y los mercados más desarrollados del mundo, sin duda la nueva alianza latinoamericana puede abrir interesantes oportunidades de negocio para el sector de la logística y el transporte en Europa.

Las cuatro naciones de la alianza representan, en conjunto, el 37% del PIB latinoamericano, concentran el 45% de la inversión extranjera (directa) y en sus fronteras tiene lugar el 50% del comercio total de la América Latina y el Caribe, además de contar con importantes recursos naturales y unas economías que se cuentan entre las más emergentes del hemisferio sur.

La vocación de la Alianza, sin embargo, es superar el estricto ámbito comercial y de negocios consiguiendo establecer un marco de cooperación único para el intercambio cultural y académico, la promoción del turismo, la creación de redes de investigación científica y la promulgación de leyes de protección del medio ambiente; todos ellos ámbitos necesitados, directa o indirectamente, de soluciones en logística y transporte.

Si además de ello tenemos en cuenta los kilómetros de costa y la cantidad de puertos comerciales que quedan bajo la influencia del nuevo bloque, advertiremos fácilmente la importancia crítica que adquieren los acuerdos de la Alianza del Pacífico para el transporte internacional de mercancías entre, con, desde y a través de los países de la órbita latinoamericana.

No falta quien ve reflejada, en esta iniciativa, la intención de México de postularse como el principal motor económico latinoamericano y devenir el país de referencia en la zona. Sea como sea, lo cierto es que no escasean, desde la UE, las muestras de reconocimiento hacia la economía mexicana y la consideración del país como pieza clave para acceder al continente americano desde un nuevo flanco: México tiene un pie en el mercado norteamericano (es miembro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte), y otro en los principales organismos y alianzas del subcontinente latino, por lo que no sería extraño que se propusiera para liderar nuevos acuerdos en la zona.

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