Amazon, el gigante del retail que ha servido de ejemplo a muchas empresas y sus cadenas de suministro para poder avanzar en un mercado multicanal, ahora que ya tiene su posición reconocida en las ventas online toma un nuevo rumbo, complementando su e-commerce con establecimientos físicos, empezando por las librerías. ¿Un paso atrás para coger impulso? ¿Una estrategia de visionarios? ¿Demasiado arriesgado para llevarse a la práctica?

Nada de eso.

Se trata de una decisión muy coherente por parte de Amazon, sobre todo si se tiene en cuenta que de esta forma consigue  satisfacer las necesidades de sus clientes e integrar la venta al por menor virtual y física, haciendo posible que los consumidores puedan también recibir esa gratificación instantánea que esperan.

Nada es fruto de la casualidad. Todo está escrito en los datos.

¿Sabías que en las librerías los libros se agrupan por género y se ordenan en los estantes en función de las calificaciones obtenidas en amazon.com? (LyonsCG)

 

Primero fue Seattle, ahora San Diego, ¿cuál será la ubicación de la próxima librería Amazon?
Para sus establecimientos dedicados a la alimentación el minorista ha escogido destinos muy diferentes, Sunnyvale en California y San Carlos, en la península de Monterey, donde trabajan para agilizar la apertura de su segunda
concept store. A ellas hay que sumar la apertura en cadena de ubicaciones de recogida de productos, que ya se acercan a las dos decenas de costa a costa de EE.UU. La decisión de apostar por completar su oferta online con establecimientos tradicionales no es sino un ingenioso movimiento que cierra el círculo de una estrategia omnichannel sin fisuras.

El término omni-canal se refiere a la fusión sin problemas de las ventajas de las compras en tienda física con los beneficios del shopping bien informado que puede llevarse a cabo  en línea. Precisamente, lo que distingue la experiencia del cliente omnichannel de una experiencia multicanal es que se da una integración real entre canales en el back-end. La difuminación de los límites entre establecimientos físicos y online shops se manifiesta en posibilidades como:

  • La integración de tienda, sitio web, tablet, teléfono inteligente, medios sociales, catálogo, etc.
  • La disponibilidad de toda la información relativa a los inventarios.
  • La posibilidad de comprar en línea y realizar las devoluciones en la tienda física.
  • Comprar en línea y garantizar la reserva en la tienda.
  • La facilidad de hacer el shopping en línea pero recibir el envío desde la tienda.
  • La opción de comprar en el e-commerce y recoger en el establecimiento físico.
  • El acceso a toda la información del cliente.
  • El poder comprobar online el inventario de la tienda.
  • Adquirir un producto en el establecimiento físico y llevarlo a casa directamente.

Y es que es importante garantizar este nivel de integración, sobre todo si se tiene en cuenta que:

  • Se espera que las ventas al por menor, sólo en EE.UU., crezcan de 263 billones de dólares en 2013 a 414 billones en 2018, una tasa de crecimiento anual compuesta del 9.5%, según un nuevo informe sobre el sector del retail elaborado por Forrester Research Inc.
  • El mismo estudio publica que, en Europa Occidental, las ventas online aumentaron su crecimiento durante 2016.

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