La integración horizontal, como hemos visto en los últimos años para el caso de las estrategias de marketing, ofrece grandes oportunidades de crecimiento y expansión en el mercado, especialmente para compañías con una producción de bienes y/o una prestación de servicios altamente diversificadas.

Esto mismo, que tan buenos resultados ha ofrecido hasta el momento en el desarrollo de ciertas estrategias comerciales, se perfila como una de las mejores estrategias a adoptar dirigir la producción en un mercado eminentemente globalizado, en el que las cadenas de suministro tienden a una progresiva pero inefable segmentación y deslocalización, y en el que un número cada vez mayor de compañías contemplan su internacionalización como el único modo de ampliar las respectivas cuotas de mercado.

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Integración horizontal como estrategia de producción

La integración horizontal es una estrategia de expansión empresarial centrada bien en el área comercial, bien en el área productiva (o en ambas simultáneamente), consistente en la producción o la oferta de bienes y/o servicios por parte de una determinada corporación bajo distintos nombres, marcas o desde diversos centros de producción encargados de elaborar productos similares, tratando de ampliar así su cuota de mercado (o acceder a y expandirse en nuevos mercados) atendiendo a las demandas de diferentes grupos de público objetivo.

Como avanzábamos, esta estrategia se ha dado, en los últimos años, especialmente en el sector de servicios y se ha circunscrito de un modo bastante restringido a las estrategias de marketing. Pese a ello, últimamente otros sectores económicos se han planteado seriamente adoptar una estrategia de integración horizontal de producción, especialmente a tenor de los resultados obtenidos por las compañías que la han llevado a cabo en tiempos relativamente recientes, como por ejemplo Apple.

El caso de la corporación de Steve Jobs es especialmente relevante, ya que incluso en algún momento a lo largo de su proceso de expansión llegó a establecer un cierto monopolio horizontal. El ejemplo es paradigmático: Apple aprovechó el conocimiento y la experiencia acumulados en la fabricación de teléfonos inteligentes (el iPhone), para abrirse a nuevos mercados y otros perfiles de consumidores lanzando sus tablets, los iPad que actualmente figuran entre los dispositivos electrónicos portátiles más codiciados e imitados por la competencia en todo el mundo.

Anteriormente, las fusiones del grupo BBVA en el sector financiero, o de KIA Motors y Hyundai en el de la automoción (integraciones horizontales de marketing y de producción, respectivamente) también pueden ser tomados como buenos ejemplos ilustrativos.

Claro está que la integración horizontal no presenta únicamente ventajas para la expansión empresarial; también debe afrontar grandes retos, como los que plantean los riesgos de incurrir en la creación de escenarios monopolistas, las dificultades de coordinación y acuerdo, el mantenimiento de la competitividad ante el posible surgimiento de conflictos de intereses entre los distintos centros de producción o las marcas comercializadas,  o el incremento de las necesidades de planificación. Desventajas que no presenta su opuesta, la estrategia de integración vertical, con Inditex al frente de los ejemplos más destacados, aunque de ello nos ocuparemos en otra ocasión.

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