Las 3 clavs del nuevo delivery

Delivery, o la entrega perfecta, es uno de los retos del omnichannel. Los consumidores se han acostumbrado a ciertos estándares que, cada vez es más difícil mantener. Hoy día los clientes quieren tener su compra en casa sin tener que esperar más de un día, pero tampoco les gusta el tener que esperar allí hasta que llega el repartidor con su envío. ¿Cómo superarlas contradicciones de lo que ellos entienden por delivery y lo que supply chain puede ofrecerles? ¿De qué forma se puede hacer sin que ello perjudique a la experiencia y haga perder un cliente?

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Créditos fotográficos: istock Rostislav_Setlacek

Delivery: es posible ganar tiempo sin perder dinero

Cuando una persona realizar una compra online a través de su teléfono móvil, ha satisfecho parcialmente una necesidad y quiere que la espera hasta tener el bien en sus manos se acorte al máximo. Para conseguir que el delivery sea tal y como el cliente imagina, la cadena de suministro debe trabajar al máximo rendimiento: el control de inventario debe estar monitorizado al detalle, la coordinación entre componentes funcionar como un motor de ingeniería alemana y, por supuesto, la entrega debe ser puntual.

Además, hay que facilitar al consumidor la posibilidad de que pueda conocer, en todo momento, el estado de su envío. Desde la preparación del paquete a la salida de almacén y también el momento en que ya se encuentra en reparto por su zona.

En la práctica, cuando la cadena de suministro no quiere que el delivery sea el eslabón que eche por tierra los esfuerzos de sus estrategias omnichannel, lo que debe hacer es:

  1. Mejorar sus capacidades: trabajar por la integración de sistemas de extremo a extremo de la cadena de suministro extendida, seleccionar las mejores herramientas, dotar a la red de una plataforma compartida para el intercambio de información y cualificar a todos los usuarios de negocio en el manejo de los nuevos software que les permiten aumentar su productividad, evitar errores e impulsar su rendimiento.
  2. Cambiar su estrategia: todos los clientes esperan que los portes sean gratuitos y, cuando esto no es así, muchas veces deciden irse a la competencia. Pero es complicado encontrar el equilibrio exprimiendo tanto a la cadena de suministro y sin que ello afecte a los costes. Por eso, la nueva táctica de los gigantes del retail, encabezados por Amazon, consiste en que los gastos de envío se mantengan gratuitos, pero en la velocidad se halle la compensación. Un envío ordinario no le cuesta ni un euro extra al consumidor, pero si no quiere esperar tres o cuatro días, si lo que desea es disfrutar de su compra en las próximas 24 horas, puede pagar un importe extra por ese delivery premium.
  3. Adaptar su estructura: con respecto es importante pensar en el diseño de la cadena de suministro desde el punto de vista del cliente. Hay que tener en cuenta los niveles de servicio, el tipo de experiencia que desea que el cliente tenga y, de ahí hacia atrás, todo debe replantearse partiendo del momento de la entrega, conectando la forma en que inventario y mercancía se despliegan por toda la red, dese las manos del consumidor hasta el centro de distribución, pasando por el puerto y llegando a la fábrica.

 

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