Tecnología y visibilidad son inseparables de la gestión de una cadena de suministro sostenible. A diferencia del cuadro de mando integral, también conocido como balanced scorecard, que se centra en la estrategia; el cuadro de mando operativo (dashboard) permite a los diferentes usuarios de negocio concentrarse en el aspecto táctico de los procesos.

 

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Este tipo de solución tecnológica es el mejor aliado de las organizaciones que se enfrentan al reto de desarrollar una política de sostenibilidad global, para toda la compañía de extremo a extremo, y casi a contrarreloj. Las empresas quieren permanecer actualizadas y, a la vez, buscan alinearse con las nuevas tendencias de la demanda, tratando de evitar cualquier decisión u omisión que suponga una amenaza para su imagen de marca. Pero ¿cómo lograrlo?

 

Qué permite un buen cuadro de mando operativo: objetivo sostenibilidad real

El cuadro de mando operativo hace posible conocer todas las métricas, las que llegan de indicadores en los diferentes puntos de la cadena de suministro; y que informan acerca del desempeño de la organización. Estos datos ayudan a tomar decisiones que consigan:

  • Minimizar las emisiones de carbono.
  • Impulsar la eficiencia energética.
  • Reducir los desechos.
  • Prevenir el sobreabastecimiento.

 

En un estudio reciente de McKinsey cuyas conclusiones se publican en Supply Chain Digest se informa acerca de que, “casi el 50% de los ejecutivos de la cadena de suministro encuestados declaró que el cambio climático era algo importante o muy importante en su gestión, sin embargo, menos del 25% aseguraban tener este aspecto en consideración a la hora de tomar decisiones en este ámbito”. En muchos de estos casos, el motivo es la falta de visibilidad, la que proporcionaría un cuadro de mando operativo.

Pero ¿cómo debe ser ese dashboard?

Entre las características y funcionalidades de un cuadro de mando operativo que deben buscarse, se encuentran las siguientes:

  1. Acceso a la información en tiempo real: la cadena de suministro es un entorno muy dinámico, por lo que el poder conocer los eventos a medida que suceden es la única forma posible de poder elaborar respuestas puntuales y acertadas. Los datos obsoletos pueden ser inexactos y conducir a acciones poco apropiadas.
  2. Posibilidades de personalización: en lo que respecta a los usuarios que interactuarán con el cuadro de mando operativo y también en lo concerniente a sus objetivos. Hay que priorizar las alternativas más enfocadas al tipo de negocio y el KPI específico que está impulsando la organización (calidad de los envíos, tiempo de entrega, cumplimiento o errores de facturación, entre otros). Es importante evitar la sobreinformación, que terminaría conduciendo a la pérdida de efectividad y falta de foco.
  3. Autoservicio usuario: el cuadro de mando operativo debe permitir que cada usuario sea autónomo y pueda profundizar en la información y hallar respuesta a sus propias consultas sin depender del departamento de TI. De esta forma se gana en agilidad y se libera a los perfiles técnicos especializados de una carga de trabajo importante, que les deja más tiempo para destinar a la innovación y el análisis.

Además de estas características, el dashboard resultará aún más valioso si cuenta con opciones de compartir información con socios y proveedores, tiene buenas funcionalidades de visualización y resulta accesible a través de dispositivos móviles.

 

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