La logística interna, también conocida como logística de negocio, es una de las secciones más importantes dentro de las empresas que se ocupa de gestionar, detallar, planear y entregar los productos terminados. Es una parte indispensable de la cadena de suministro que refleja el resultado de la implementación de la estrategia de la compañía, encuadrada entre la función de producción y la de distribución, siendo la de almacén una de sus asignaturas clave.

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Hoy en día, la logística integrada aglutina estratégicamente las vertientes de abastecimiento y ventas con la de logística interna, para una mayor eficiencia en base al mejor control de los flujos de información e inventario. De esta forma, es más factible alcanzar los objetivos de:

  • Velocidad de respuesta.
  • Minimización de la variabilidad.
  • Reducción de inventario.
  • Integración de transporte.
  • Calidad de producto.

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Las funcionalidades más importantes de la logística interna

La planificación es esencial para el éxito en la logística interna y, por ello, los resultados dependerán de la eficiencia de la organización a la hora de desarrollar las funcionalidades necesarias en distintas áreas, que tienen un gran impacto en la ejecución y que suponen una exigente prueba de madurez a las empresas y sus capacidades en relación con sus cadenas de suministro.

Entre la funcionalidades más críticas se encuentran las siguientes:

1. Planificación estratégica:

  • Formulación de alianzas estratégicas.
  • Desarrollo de capacidades.
  • Identificación de oportunidades.
  • Foco en el análisis del servicio al cliente.

2. Análisis orientado a la toma de decisiones:

  • Niveles de inventario y modelos de gestión.
  • Planificación de rutas y opciones de transporte y distribución.
  • Configuración de mapa de ubicaciones de la red de trabajo.
  • Integración horizontal y vertical.

3. Control de gestión:

  • Gestión de activos.
  • Planificación financiera.
  • Medida de la productividad.
  • Control de calidad.

4. Sistemas transaccionales:

  • Recepción de pedidos.
  • Transporte.
  • Inventario.
  • Facturación y presupuestación.
  • Encuestas de satisfacción a clientes.

Una gestión logística interna eficaz es el elemento clave para mejorar la rentabilidad y el desempeño competitivo de la empresa en conjunto. El foco en los flujos de producción y el producto, el proceso de abastecimiento, el almacenamiento, el transporte, la distribución y el servicio al cliente enfatizan la optimización de áreas estratégicas como marketing, ventas, fabricación y abastecimiento, que ganan en coordinación y consistencia, se vuelven más flexibles y maximizan su capacidad generadora de valor.

Por eso, además de una buena compresión del entorno a nivel macro, es fundamental analizar y entender las capacidades internas de la organización. De la combinación de ambos conjuntos de factores resulta la consecución de este objetivo de agilidad de procesos y operaciones que logra retener clientes y atraer nuevos desde la adecuación de la gestión logística interna en cuanto a:

  • El control de los costos de logística.
  • La búsqueda del equilibrio que blinda frente a conflictos de intereses internos y presiones externas.
  • El ajuste que implica la elaboración de una respuesta adecuada al cambio, a pesar de su complejidad.
  • La preocupación por el servicio al cliente, del que se intenta mejorar la calidad desde la consciencia de su potencial generador de ventaja competitiva.

 

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