Las 6 claves para dominar la gestión integral del transporte

La selección del transporte intermodal es el primero de los pasos para lograr una gestión del transporte integral en la empresa. Además, con una política integrada se busca alcanzar un enfoque estratégico óptimo y la eficiencia operativa, tanto en lo concerniente al transporte de la cadena de suministros como a su logística. Ello repercutirá de forma muy positiva en el crecimiento de la cadena de valor, reforzando la posición de la empresa en el mercado.

Los objetivos concretos que se han de buscar al plantearse una gestión integral del transporte son:

  •  Minimizar costes y evitar retrasos.
  •  Aumentar la rentabilidad.
  •  Mejorar el desempeño y los resultados comerciales.
  •  Lograr un mejor control de inventario.
  •  Propiciar la comunicación en el curso de las operaciones.
  •  Adecuarse a los cambios tecnológicos.
  •  Satisfacer los requerimientos legales aplicables.
  •  Prepararse para el futuro.

Para lograrlos, una gestión integral del transporte debe cubrir tres áreas:

1. Planificación y optimización de envíos.

2. Gestión de portes y costes.

3. Cumplimiento de las reglas de comercio y gestión de las operaciones internacionales.

 

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Créditos fotográficos: Shnap That!

Las mejores prácticas en gestión integral de transporte

Los costes del transporte han aumentado en los últimos años, según la encuesta TMS Benchmark realizada por Aberdeen Group.

Ya se trate de transporte intermodal, marítimo, aéreo o por carretera (los medios más habitualmente escogidos), es frecuente plantearse cuestiones acerca de si es posible mejorar la logística para garantizar una mayor satisfacción del cliente, si es factible usar la tecnología para controlar los costes del transporte o si se pueden tomar decisiones relativas al transporte que ayuden a la empresa a ser más competitiva.

La solución a estas cuestiones, y a muchas otras, pasa por aplicar algunas de las mejores prácticas en cuanto a gestión integral de transporte intermodal:

a) Conocer las reglas y actuar en consecuencia: lo contrario supone incurrir en retrasos, pago de multas, mala imagen ante clientes e incluso contraer problemas con la Justicia.

  •  Reuniendo todos los requisitos legales aplicables.
  •  Planificando las necesidades de documentación.
  •  Gestionando las cartas de crédito.
  •  Documentando al detalle cualquier suceso excepcional que pueda acontecer.

b) Controlar los gastos de envío: minimizar costes es la máxima.

  •  Buscando los precios más bajos por norma. El límite lo pone el servicio al cliente, que no debe verse afectado en ningún caso.
  •  Permaneciendo atento a las oportunidades que permitan equilibrar costes en el transporte intermodal.

c) Garantizar la satisfacción al cliente: la información es poder, en lo concerniente a esta práctica.

  •  Tomando buena nota de sus exigencias y necesidades y cumpliendo con lo pactado sin malentendidos.
  •  Facilitando el modo de que pueda realizar el seguimiento del envío.

d) Minimizar el riesgo y evitar retrasos.

  •  Automatizando la transferencia de la orden de recogida directamente desde el sistema de gestión de ventas.
  •  Programando las operaciones de recogida y empaquetado, para que coincidan con la disponibilidad de medio de transporte.
  •  Garantizando la preparación de envíos a tiempo con su correcto etiquetado y documentación correspondiente.
  •  Prestando especial atención al contenido y forma de los documentos, que han de ser completos y presentados en el modo requerido por el cliente.
  •  Haciendo una correcta selección del transporte intermodal.

e) Sincronizar procesos y actividades.

  •  Mejorando la comunicación e información.
  •  Optimizando la planificación.
  •  Monitorizando las excepciones.
  •  Actualizando el reporting.
  •  Ajustando procesos cuando sea necesario.

f) Automatizar en la medida de lo posible.

  •  Evitando subjetividades en el procesamiento de la información.
  •  Minimizando errores humanos.
  •  Ganando en precisón y calidad.

La gestión de flota propia

Si se cuenta además con flota propia, habrá que integrar también en la planificación del transporte intermodal las acciones especificas a este tipo de vehículos y sus conductores, incluyendo en la planificación:

  •  Evaluación y capacitación de conductores.
  •  Revisión de vehículos.
  •  Auditoría del sistema de transporte, revisión de documentación, actualización y ajuste de procedimientos y evaluación de la adecuación de las operaciones de carga y transporte.
  •  Mantenimiento y programa de renovación de flota.
  •  Planificación de rutas.
  •  Plan de gestión del riesgo.
  •  Establecimiento de métodos de control y seguimiento.

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