Un buen sistema de gestión por competencias requiere de cierta madurez en la función de management, debido a su enfoque individualizado. Este modelo va más allá de la simple administración de personas y aporta valor a la organización en tres áreas: personas, negocio y finanzas; y lo hace de la siguiente forma:

  •  Valor a las personas: mayor satisfacción laboral, aumento de la creatividad, mejor aprovechamiento de los recursos, más motivación, espíritu de equipo e inspiración, entre otros.
  •  Valor añadido al negocio: incremento de la eficiencia, mayor precisión estratégica, reducción del riesgo y mejora de la capacidad de empresa.
  •  Valor desde el punto de vista económico: ahorro de costes de formación, de reclutamiento, causados por el absentismo y aumento de ganancias debido a un mejor rendimiento y una mayor rentabilidad global.

 

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Créditos fotográficos: “Cartoon Business Team Rowing On Sea” by iosphere

Los 6 beneficios de un sistema de gestión por competencias

De las ventajas generales mencionadas, las 6 más importantes que se derivan de la implementación de un sistema de gestión por competencias no entienden de tamaño de la organización o sector de actividad. Se basan en un plan efectivo, un liderazgo eficiente y el foco en las personas, que son el activo más valioso de las empresas. Son las siguientes:

1. Branding: la excelencia en el desempeño hacia los clientes. Ya que la empresa comienza a ser percibida como sólida y confiable, al mostrar que se ha comprometido a garantizar un negocio con desempeño óptimo.

2. Ventajas competitivas: que parte de un mejor control y un ajuste de desviaciones más efectivo. Ello significa una respuesta más rápida a la demanda de los clientes, tiempos de reacción más cortos, mayor agilidad y actualización. Al final, también se gana en poder de negociación a nivel interno y externo.

3. Mejor rendimiento individual y organizacional: una evaluación continua del desempeño crea una cultura de empresa donde el rendimiento se percibe como algo beneficioso para todos. De esta forma, cada persona comprende la importancia de saber aprovechar las oportunidades y, al mismo tiempo, se perciben a sí mismos como un importante activo de la empresa cuya participación es decisiva para mejorar el rendimiento general de la organización.

4. Identificación de las personas con mejores ratios de desempeño: facilita la búsqueda de talento, lo que simplifica también la creación de planes específicos para su desarrollo como los de formación y desarrollo de carrera, que terminen logrando retenerlo; una de las metas últimas de la gestión por competencias.

5. Mayor efectividad en la retención y atracción del talento: los sistemas de gestión por competencias bien gestionados han sido identificados como una herramienta importante para mejorar las tasas de retención de los mejores empleados. Ello supone un imán que atrae talento a la organización, ya que los profesionales mejor cualificados se interesan por un lugar de trabajo tan reputado y que logra tales resultados.

6. Disminución de costes: este modelo de gestión de equipos eleva los niveles de satisfacción personal de los empleados que se sienten más motivados. Está demostrado que, en un entorno de estas características, aumenta la productividad, al igual que lo hace el rendimiento; disminuyen los errores, y por tanto los gastos que conllevan; las necesidades de formación son más específicas; se disminuye notablemente el absentismo laboral y la rotación de personal, dos de las variables que mayor incidencia en costes tienen en la gestión de personas.

Beneficios a largo plazo de la gestión por competencias

Además de las ventajas que la gestión por competencias reporta en el día a día de la organización, la implementación de este tipo de políticas conlleva deseables efectos en el largo plazo:

  •  Mejora el clima laboral significativamente.
  •  Potencia las competencias personales del individuo y sus expectativas.
  •  Garantiza la visión de conjunto dentro de la organización respecto a las competencias disponibles, las deseadas y la diferencia entre ambas, que a su vez conduce al diseño de mejores iniciativas para lograr alcanzar el objetivo de cubrir esas lagunas.
  •  Mejora la imagen de marca, al proveer información sobre los clientes proveniente de un sistema de gestión de competencias bien conducido.
  •  Permite ofrecer una respuesta más rápida a los nuevos requerimientos, tanto legislativos como de los clientes, ya que la visión necesaria está disponible en todo momento y sin perder en inmediatez.

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