La firma electrónica juega un papel importante en el comercio electrónico, especialmente hoy día, cuando la tecnología hace que sea más fácil obtener las firmas de los usuarios en los documentos clave, como los contratos de compra, acuerdos de licencia y ofertas de suscripción. Esta forma de vincular al firmante tiene, respecto de los datos consignados en forma electrónica, el mismo valor que la firma manuscrita en relación con los consignados en papel. A medio camino entre una marca de verificación y la firma digital, este medio de prueba de consentimiento no deja de plantear retos a las estrategias omnichannel de las empresas actuales.

firma electronica

Créditos fotográficos: istock Robert St-Pierre

La firma electrónica en el comercio global: 3 puntos a tener en cuenta

Ya desde hace trece años se cuenta con regulación en nuestro país sobre la firma electrónica. En concreto, su definición queda recogida en el artículo 3 del RD 59/2003, de 19 de diciembre, de firma electrónica, que dice “La firma electrónica es el conjunto de datos en forma electrónica, consignados junto a otros o asociados con ellos, que pueden ser utilizados como medio de identificación del firmante”.

Los software que permiten dejar esta constancia en un medio digital permiten que se cree este vínculo entre las soluciones de firma electrónica y, por una parte, el comercio electrónico y, por otra, las entidades financieras. Ya que la firma electrónica no debería constar sólo en la transacción de compra en el e-commerce, sino también en las operaciones bancarias que lo permiten.

Sin embargo, existen algunas consideraciones clave que los minoristas en línea deben tener en cuenta a la hora de implementar la firma electrónica:

  1. Variabilidad de la fortaleza de una firma electrónica: si, como responsable de una tienda online quieres incluir la solicitud de firma electrónica al consumidor, como parte de su proceso de adquisición de bienes, has de saber que para que ésta pueda respaldar tu posición ante los tribunales, los procesos utilizados para firmar han de ser sólidos. No basta con una casilla donde mostrar el acuerdo e incluir la firma, sino que hace falta:
  • Poder recoger todo el proceso que sigue el usuario por la web de la empresa hasta llegar al momento de formalizar el acuerdo.
  • Grabar las páginas que el usuario ha visitado al completar la transacción, para poder mostrar qué contenidos se visitaron, en qué orden y cuánto tiempo se dedicó a su lectura.
  • Hacer que el recorrido no sea excesivamente simple, ya que ello restaría valor a la firma electrónica.
  1. Necesidad de saber diferenciarla de una firma digital: a diferencia de la firma electrónica, una firma digital es una colección de datos cifrados que captura los datos vitales sobre la actividad que rodea a la firma electrónica. Las firmas digitales mejoran la firma electrónica:
  • Al darle una capa adicional de legitimidad.
  • Porque la protegen contra la manipulación, aumentando la seguridad de compradores y vendedores por igual.
  • Porque la hacen más defendible en los tribunales.

3. Impacto de la globalización y las estrategia omnichannel en la firma electrónica: hay que considerar las leyes específicas de cada jurisdicción porque los distintos países pueden tener políticas diferentes a este respecto. Privacidad, seguridad o validez son aspectos a tener en cuenta en un e-commerce y que, más allá de la firma electrónica, son temas de gran complejidad legal.

 

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