Muchas aplicaciones de gestión de almacén dependen de la clase de información que se almacena en el software de planificación de recursos empresariales (ERP) y, en algunos casos, también se ve influenciada por los sistemas de gestión de relaciones con los clientes (sistemas CRM). En ocasiones, estas soluciones que están diseñadas para optimizar el rendimiento del supply chain, juegan en su contra, poniendo barreras a la consecución de una cadena de suministro eficiente.

 

CRM

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Sistemas CRM y la gestión de almacén

Teóricamente, una empresa podría reunir toda la información necesaria para alimentar las aplicaciones de los sistemas de gestión de almacén extrayéndola de sistemas heredados. Prescindir del ERP o de los sistemas CRM significaría recurrir a hojas de cálculo de Excel procedentes de todos los departamentos. Pese a que el resultado alcanzado sería equiparable, el proceso es completamente distinto. Sin la integración de los sistemas CRM y el ERP:

  • Conseguir que la información fluya de una forma rápida desde todas las áreas de la empresa sería impensable.
  • La fiabilidad de los datos obtenidos quedaría comprometida.
  • Lograr el nivel de actualización necesario no sería viable sin la automatización e integración de sistemas y aplicaciones.

Y, sin embargo, muchas veces se considera a los sistemas CRM y al ERP como una barrera para la eficiencia del supply chain. La búsqueda del control y la visibilidad requiere de:

  • Una correcta elección tecnológica: no todas las soluciones de software tienen las mismas cualidades y, por eso, a la hora de elegir no hay que lanzarse a escoger la última que ha llegado al mercado ni la más cara, sino que hay que optar por la que ofrece las prestaciones que se buscan y garantiza la integración con los sistemas locales. Mucho mejor si, además, el software es de fácil implementación y el nivel de servicio que ofrece el proveedor cumple con los mínimos exigidos.
  • Un plan de integración: cuando se adquiere un nuevo sistema de gestión de almacén hay que tener en cuenta que su sincronización con los sistemas CRM y con el ERP puede llevar un tiempo. A este plazo hay que sumarle el periodo necesario por los usuarios de negocio para ponerse al día de la nueva forma de trabajar, de forma que su interacción con la solución implementada para la gestión de la cadena de suministro sea óptima.
  • Un buen gobierno de datos: que evite la creación de silos de información obsoleta y poco fiable y maximice el potencial que la información de los sistemas CRM y el resto de aplicaciones de la empresa contienen.

Compartir una única fuente unificada de información en tiempo real y en las condiciones necesarias de calidad de datos puede parecer un objetivo inalcanzable, pero no lo es. Para hacer suya esa meta, los responsables de la gestión de la cadena de suministro tienen que:

  1. Evitar que se dé la posibilidad de aparición de errores manuales.
  2. Prevenir la existencia de lagunas o duplicidades en los datos.
  3. Procurar que los sistemas CRM, SCM o ERP escogidos presenten la flexibilidad y escalabilidad suficientes para crecer a la vez que la empresa se expande o se transforma.
  4. Lograr la integración entre soluciones de gestión empresarial de la organización.
  5. Garantizar la visibilidad en tiempo real completa.
  6. Poner los medios necesarios para comunicar o compartir la información clave entre los socios de la cadena.

El ascenso en importancia de los sistemas CRM dentro de las empresas de hoy pone aún más presión sobre la cadena de suministro a la hora de integrar todas sus soluciones de software. Por eso, antes de practicar cambios en los sistemas o actualizarlos, hay que decidir si los productos que se quieren implementar cumplen con las necesidades de supply chain o si se necesita un sistema más especializado.

 

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