Los transportistas autónomos siguen en el ojo del huracán

Cualquier comentario acerca de los efectos de la actual crisis económica y financiera, la referencia a los trabajadores y los profesionales autónomos es, cuanto menos, obligada. Y es que nunca sobra insistir en que se trata de un colectivo especialmente vulnerable y desprotegido, pese a representar prácticamente el 20% de la población activa en España (según datos de junio de 2014, extraídos del R. E. T. A.).

Los datos también demuestran que son los trabajadores y los profesionales autónomos los que más sufren las inclemencias de la crisis: antes de 2008, su número llegó a representar poco menos que el 30% de la población activa, demostrando ser con todo ello una de las bases más importantes para la necesitada recuperación económica.

transportistas autónomos

Transportistas autónomos: cargando el peso de la crisis

Ampliando el zoom de los datos sobre el sector del transporte, esta realidad que describíamos hace un momento deviene aún más cruda: los transportistas autónomos representan más del 65% del sector (exactamente el 66,61% del total, según la unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos). Un sector que, como sabemos, ha sido fuertemente sacudido por la crisis, experimentando un fuerte descenso en la demanda y soportando, entre otras inclemencias, las constantes fluctuaciones en los precios de los suministros básicos (carburante, principalmente).

Todo ello, junto a las cargas fiscales y tributarias a las que se hallan sometidos los trabajadores y profesionales autónomos en España, ha conducido a la pérdida de más de 3.300 transportistas autónomos en 2014, sobre un total de casi 160.000. Esto matiza enormemente los datos generales, en los que se constata una recuperación constante del número de autónomos desde 2013 (el mismo año en que, de enero a junio, solo en el sector del transporte ligero más de 1.400 autónomos perdieron su puesto de trabajo).

Retrasos en los pagos, opciones de crédito inaccesibles, remuneraciones por debajo del coste de explotación del servicio… las actuales condiciones en las que se halla el sector fuerzan a la reflexión e instan a la toma urgente de decisiones, con iniciativas que permitan al autónomo, y en concreto al transportista autónomo, recuperar algo de aliento.

En países como Holanda o el Reino Unido hace tiempo que los trabajadores y los profesionales autónomos reciben un trato fiscal diferenciado, acorde a sus características, necesidades y posibilidades reales de contribución. Aunque la referencia en este asunto la representa Francia: exención de cuotas durante el primer año de actividad, aplicación de cuotas variables según ingresos y sector, y asistencia sanitaria gratuita, derecho a prestaciones por incapacidad temporal (lo que conocemos como baja laboral), por invalidez o incluso viudedad.

La batalla que siguen librando los autónomos por sobrevivir a los efectos de la crisis en España es todas luces encomiable. Más de 154.000 transportistas autónomos resisten, hoy, al temporal; eso sí, la mayor parte de ellos cargando con más retos y dificultades que con mercancías.

Con todo, cabe esperar que se aprueben nuevas medidas de ayuda al sector en un año como este, con citas electorales a la vista y constatada, a día de hoy, una tímida pero aparentemente sólida recuperación del transporte de mercancías por carretera.

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