Make to order es lo contrario a la producción en masa. Este enfoque de producción, también conocido como build to order, es la clave del mass customization y permite a las empresas crear productos de acuerdo a las especificaciones exactas solicitadas por cada cliente. Pero si estás pensando en un cambio de modelo de producción, necesitas conocer lo que dar el paso a make to order supone, pues podría suceder que sus beneficios no superen a los inconvenientes que implica.

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Cuándo plantearse el cambio hacia un modelo make to order

En contraposición al planteamiento make to stock, que es en el que se basan los sistemas de producción tradicional, make to order pone al cliente en el centro de las operaciones hasta tal punto que ya ni siquiera es necesario apoyarse en la analítica predictiva.

Ésta es una de las ventajas de un modelo que muchas compañías se plantean para abandonar el costoso forecasting y las herramientas asociadas, a veces por cuestiones de control de costes (licencias, personal especializado, etc.), a veces por temas relacionados con la falta de precisión, que les lleva a incurrir en costes injustificados y a tomar decisiones poco rentables. Otras ventajas del make to order son:

  • Lograr que los productos se adapten a las necesidades del cliente y asegurar así su satisfacción del cliente.
  • Posicionarse por delante de los principales competidores, ofreciendo una imagen mucho más lean y enfocada en el consumidor.
  • No tener que preocuparse por los problemas relacionados con el inventario que no se vende.

Se trata de un planteamiento realmente beneficioso, en especial para compañías que se enfrentan a desafíos que ponen en peligro la rentabilidad de sus operaciones, como:

  • Gran variedad de productos, que dificulta la satisfacción de la demanda.
  • Alto coste de la personalización de productos en entornos de producción en masa.
  • Pronósticos poco fiables, consecuencia del aumento de la variedad de artículos en stock y la volatilidad del mercado.
  • Problemas de inventario, que van desde la obsolescencia a la rotura de stock.

 

La realidad del enfoque make to order

Sin embargo, a pesar de que la transición hacia un modelo make to order puede parecer muy ventajosa, en realidad, una decisión así no está exenta de problemas.

Algunos de los inconvenientes asociados a un sistema de producción build to order son:

  1. Coste del cambio de maquinaria y equipos que se precisa.
  2. Coste de la tecnología web que permitirá que cada cliente pueda configurar el producto a la medida de sus gustos y necesidades.
  3. Aumento de los costes de transporte, puesto que la mercancía deberá obtenerse en menor tiempo.
  4. Aumento de los costes por unidad de materia prima, relacionados con los volúmenes de pedido muy inferiores.
  5. Potencial aparición de problemas de calidad, que tienen que ver con la necesidad de acelerar el proceso de fabricación al máximo.
  6. Potencial aparición de desperdicio, en línea con el mismo aspecto, y que se dará cada vez que la baja calidad de la producción obligue a repetir algunos procesos o desechar artículos que no cumplen con los estándares.

 

Si bien la personalización a medida y en masa, el enfoque de mass customization que hay detrás de las iniciativas make to order, representa un modelo de negocio que ofrece una combinación inmejorable de capacidad de respuesta, coste y producto; no es una opción viable para cualquier negocio. ¿Estarían tus clientes dispuestos a esperar más tiempo para obtener un producto personalizado? ¿Compensa evitar los problemas asociados al forecasting y el inventario cuando hay que hacer frente a inconvenientes como los mencionados?

 

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