Fomentar y afianzar las relaciones comerciales entre los mercados europeo y asiático, una prioridad para las empresas exportadoras e importadoras de ambas latitudes, requiere disponer de sólidas conexiones logísticas que garanticen un cierre óptimo de las cadenas de distribución de suministros, llegando no solo a los respectivos puertos principales de recepción sino cubriendo todos los puntos de distribución y recepción de mercancías.

Para ello, es necesario que la oferta de servicios de las compañías logísticas que operan entre ambos mercados contemple la posibilidad de disponer de métodos de transporte combinados, que por un lado permitan cubrir largas distancias en un tiempo y con un coste mínimos, y por otro que sean lo suficientemente flexibles para llegar a todos los puntos de la red de distribución.

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Las nuevas conexiones ferroviarias intermodales Europa-China

El transporte intermodal entre las economías emergentes del mercado asiático y Europa es la apuesta de los grandes grupos logísticos, que tradicionalmente han utilizado el transporte aéreo, el marítimo o el ferroviario combinados con el terrestre para cubrir las necesidades de abastecimiento de ambos mercados.

Hasta hace poco tiempo, el transporte aéreo intermodal representaba la opción más rápida y rentable para el porte de mercancías de peso y volumen pequeño/medio. Sin embargo, el encarecimiento del precio del carburante experimentado durante el primer semestre de 2014, junto al mayor control de los aeropuertos y aduanas aéreas, ha propiciado un giro progresivo hacia el transporte ferroviario intermodal como preferencia.

Prueba de ello son las dos nuevas rutas que el gigante logístico del Grupo Deutsche Post DHL, DHL Global Forwarding, operador de referencia en el transporte terrestre europeo, ha abierto este año para ampliar su oferta de conexión entre Asia y Europa, apostando por el transporte ferroviario intermodal, combinado con el transporte por carretera.

Ambas rutas parten de China y llegan a la frontera de la Unión Europea en Polonia, desde donde la distribución de las mercancías por la zona euro se realiza principalmente por carretera. Estas rutas cubren la demanda del mercado chino con un primer trazado norte, con embarque en Shangai, siguiendo la ruta transiberiana, con el cual el ahorro en tiempo respecto al transporte marítimo se estima en más de 21 días, y en emisiones de CO2 en más del 90% comparándolo con las emisiones del trazado aéreo.

Una segunda ruta cubre el oeste del país partiendo de Chengdu, capital de Sichuan, extendiéndose a lo largo de la una región especialmente dinámica en actividades agrícolas y mineras. El ahorro de tiempo estimado en comparación con la ruta tradicional transiberiana se sitúan entorno a los 8 días, con unos costes materiales también inferiores.

Las ventajas de la nueva oferta de DHL, a la que seguro se sumarán otras compañías logísticas en breve, se concreta en una considerable reducción de tiempo y costes, y una mayor flexibilidad para los clientes, que disponen de un servicio diario para la ruta norte y otro semanal para el trazado oeste, además de disponer de la posibilidad de reservar capacidades variables sin mínimo de contratación (establecido en un único contenedor).

No cabe duda que el futuro de la logística internacional pasa por el empleo de sistemas de transporte intermodales, que permitan reducir costes, ampliar servicios y ser flexibles en su contratación. Una mayor fluidez a un coste inferior, así podríamos resumir los grandes retos que se vislumbran, en un futuro próximo, para la logística internacional y el transporte intermodal.

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