Nuevo impulso para el proceso de integración mesoamericano

El actual proceso de integración mesoamericano no es el resultado de un plan elaborado recientemente, sino la consecuencia de un buen número de paquetes de medidas que se vienen aplicando en los países integrantes del Proyecto de Integración y Desarrollo de Mesoamérica incluso antes de su creación, en 2008.

El anterior proyecto, el PPP (Plan Puebla Panamá) sentó las bases sobre las que trabaja el plan de integración de Mesoamérica y que hoy desarrollan sus estados miembros, actualmente 9 estados del sureste mexicano, Honduras, Guatemala, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Belice, Colombia y la recién integrada (desde 2009) República Dominicana. Unas bases que, entre otras cuestiones, circunscriben los ámbitos de principal interés y actuación del proyecto: energía, salud, comercio y competitividad, gestión de riesgos, telecomunicaciones, vivienda, medio ambiente y, por supuesto, transporte.

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Últimos avances en el proceso de integración mesoamericano

De todos los proyectos concretos de integración comercial y logística que se están desarrollando en América Latina, o con esta como principal actor protagonista, el de Mesoamérica figura entre los que más países distintos integran, y entre los que mayor superficie continental y puertos comerciales cubren actualmente.

Pero a parte de todo ello, también destaca por ser uno de los planes que destina una mayor partida presupuestaria al eje del transporte, con un financiamiento del 85% del presupuesto total disponible, que en 2015 se traduce en 342,3 millones de dólares (los cuales se integran en los 1.882 millones de USD invertidos en proyectos actualmente en ejecución).

Y ha sido precisamente este mismo año, 2015, en el que se han aprobado un conjunto de medidas fundamentales para que el proyecto empiece a cobrar forma de un modo sensible; entre ellas, el incremento de la financiación a la RICAM (la Red Internacional de Carreteras Mesoamericanas), un trazado de rutas terrestres con más de 13.000 kilómetros de vías que hoy se hallan en distintos estados de mantenimiento y conservación, y que requiere una inyección presupuestaria a la medida de la que se ha aprobado para el año en curso.

Para tomar conciencia de las repercusiones que tendrá esta nueva inyección de capital para la mejora de las vías de transporte terrestre, solo hay que advertir qué rutas integran la RICAM: el corredor del Pacífico, los corredores interoceánico y del Atlántico, las vías consideradas turísticas y la red de carreteras secundarias, un entramado no solo empleado para los portes intranacionales sino también (y de un modo destacado) para transportes internacionales de mercancías.

Cabe destacar que la modernización y la adecuación a las nuevas necesidades de transporte de las principales rutas mesoamericanas (la mayoría incluidas en la RICAM) vienen requiriendo la adopción de medidas concretas, decididas y urgentes desde hace bastante tiempo: entre Panamá y México, el corredor del Pacífico (el que recibirá un mayor aporte económico para su rehabilitación) representa la ruta más rápida y directa, copando más del 95% de las mercancías transportadas por carretera en el espacio comprendido entre ambos países; por ello, se espera que estas mejoras en las infraestructuras viarias empiecen a ofrecer frutos tangibles en un breve espacio de tiempo, algo que sin duda mejorará no solo el porte de mercancías entre los países de la región, sino que también ampliará el espectro de oportunidades para empresas exportadoras con intereses en los estados mesoamericanos integrantes del proyecto.

 

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