Objetivos SMART: 5 características clave de los objetivos estratégicos

El establecimiento de objetivos es una de las etapas o fases fundamentales en el diseño del plan estratégico de una organización, posterior a la definición de la visión y la misión de la compañía, y previa a la planificación de las operaciones clave de la misma.

Establecer objetivos también está íntimamente unido a la concreción de indicadores KPI, que permitan monitorizar el rendimiento de operaciones, procesos y actividades bajo el foco de los objetivos estratégicos definidos. De todo ello se ha hablado aquí, en varias ocasiones, con anterioridad. Sin embargo, poco hemos comentado acerca de las características que deben cumplir estos objetivos, y de qué modo enunciarlos para que desempeñen eficaz y eficientemente su papel en el plan estratégico que los incluye.

Precisamente sobre ello nos orienta lo que se ha denominado objetivos SMART, o lo que es lo mismo, objetivos que cumplen con 5 características consideradas irrenunciables para figurar en cualquier planificación estratégica.

Objetivos SMART

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Objetivos SMART: específicos, medibles, alcanzables, orientados a resultados y temporizados

Lo que se conoce como objetivos SMART no son más que los objetivos estratégicos que cumplen con unos requisitos elementales, irrenunciables para que puedan ser considerados objetivos estratégicos legítimos y útiles.

SMART, pues, no es más que un acrónimo que cumple una función nemotécnica, compuesto por las iniciales de las características a las que hemos aludido para facilitar su comprensión y recordatorio. Estas características, como es de suponer, son 5 y se desarrollan del siguiente modo:

  • S: específico (por el inglés specific). Un objetivo estratégico debe ser concreto y estar convenientemente detallado.

  • M: medible (por measurable). La posibilidad de medir, de monitorizar los objetivos descritos en función de unos indicadores cuantitativos y cualitativos específicos permiten obtener unos resultados objetivos. Siguiendo la máxima «lo que no se puede medir, no se puede controlar», los objetivos estratégicos deben poderse someter a medición.

  • A: alcanzable (por achievable). Un objetivo debe ser alcanzable; en caso contrario, carecería absolutamente de sentido. Para saber qué objetivo es realmente alcanzable, es necesario realizar una tarea previa de análisis y evaluación de la situación, los resultados y las potencialidades reales de la organización.

  • R: orientado a resultados (por result-oriented). Parece lógico, pero nmo siempre se cumple que un objetivo esté realmente orientado a la obtención de resultados, objetivos y concretos. De no ser así, el objetivo carece de sentido y es perfectamente desechable.

  • T: temporizado, o con límite de tiempo para su consecución (por time-limited). Tan poco útil resulta un objetivo inconcreto, no orientado a resultados, inalcanzable o no sujeto a medición, como un objetivo el alcance del mismo queda suspendido indefinidamente en el tiempo. Todo objetivo que se establezca debe contar con una temporización adecuada, una fecha límite de consecución previsible, y los consiguientes hitos intermedios de evaluación y revisión.

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