Objetivos y servicios de valor añadido en operaciones logísticas

Pocos conceptos son empleados con tanta asiduidad en el mundo empresarial como el de valor añadido. Tanto es así que, en ocasiones, llega a utilizarse como lema comercial incluso sin quedar demasiado claro dónde radica ni en qué consiste ese valor agregado.

Desde el punto de vista publicitario, hablar de objetivos y servicios de valor añadido tiene una potencia enorme: es sencillo, directo, atractivo… sin duda, incorporar el valor añadido al universo de palabras clave de cualquier campaña de marketing para captar la atención del cliente potencial es muy tentador. No obstante, hacerlo sin que la estrategia empresarial acompañe, sin que efectivamente los bienes o servicios ofertados posean un valor añadido real puede pasar una factura muy alta a las organizaciones que la empleen.

Por contra, establecer objetivos y ofrecer servicios de valor añadido representa una enorme ventaja competitiva y las operaciones logísticas, como veremos, se prestan especialmente a ello.

Objetivos y servicios de valor añadido

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Operaciones logísticas con objetivos y servicios de valor añadido

Como decíamos, el concepto de valor añadido no siempre queda claro, y se usa y aplica muchas veces con poca propiedad. Entonces, ¿de qué hablamos realmente cuando nos referimos a ello?

Pues bien, estrictamente, el valor añadido es el valor adicional que se aporta a los bienes producidos o a los servicios ofrecidos que va más allá de lo esperable en función de las materias primas empleadas o los recursos disponibles. No cabe duda, por ello, del interés que reviste la aportación de valor añadido a las operaciones clave de cualquier compañía, especialmente aquellas de las que más directamente depende el nivel de satisfacción del cliente o consumidor (producción, atención al cliente… y, por supuesto, logística).

Las operaciones logísticas, como hemos visto en anteriores ocasiones, están en el ojo del huracán en lo que a aprovechamiento de oportunidades se refiere: la globalización de los mercados y el auge del comercio electrónico son, como sabemos, dos buenas razones para ello. Dos razones que han propiciado el surgimiento de nuevas oportunidades de negocio pero, también, de un nivel de competitividad mucho mayor que exige ofrecer servicios con un valor sensiblemente superior al de la competencia.

En lo que concierne al valor añadido no existen recetas mágicas. Por ello, lo primero a plantearse muy seriamente es si se dispone de un conocimiento profundo y exhaustivo de la propia compañía y de la competencia, de las necesidades del mercado y del modo en el que los competidores tratan de satisfacerlas. Solo así, contemplando estos asuntos con el adecuado detenimiento se puede encontrar el modo de aportar un valor añadido a las operaciones logísticas que lleva a cabo la propia organización.

El aporte de valor añadido no se debe considerar como un objetivo en sí mismo, sino como un principio a partir del cual se establezcan los objetivos estratégicos pertinentes. Con frecuencia, entre los objetivos de valor añadido figuran los relacionados con la calidad, la sostenibilidad, la eficacia o la eficiencia en la prestación del servicio, convenientemente matizados y concretados según los intereses, las potencialidades y, en general, la orientación estratégica de la organización.

Como vemos, pues, el análisis y la definición de la estrategia son determinantes a la hora de diseñar y ofrecer servicios con un valor añadido real, que en el caso de las operaciones logísticas (y siempre en función de lo anterior), podrían ser, por ejemplo:

  • Oferta de almacenaje (ofrecer servicios de almacenamiento de perecederos, flexibilizar horarios de entrada y salida de almacén, abaratar costes para el cliente, etc.)

  • Transporte y distribución (ampliar servicios de transporte de mercancías frescas o congeladas, apostar por el transporte intermodal como modalidad de transporte combinado integral…).

  • Flexibilidad en la distribución (flexibilizar horarios de transporte, ampliar rutas de distribución o incluso adoptar nuevas tecnologías, como el transporte mediante drones, para llegar a destinos de especial dificultad).

  • Paquetería urgente (una de las asignaturas aún pendientes en el mundo del ecommerce y, por ello, que ofrecen un mayor margen de crecimiento y expansión en el mercado).

Otro de los ámbitos que también brinda grandes oportunidades de negocio es, sin duda, el de la logística inversa y la sostenibilidad, también en relación con el auge del comercio electrónico y el incremento de las relaciones comerciales B2C (Business-to-Consumer). Sobre este asunto, y al tratarse de un ámbito especialmente complejo, la guía Sostenibilidad en Supply Chain ofrece una visión general y panorámica lo suficientemente amplia para detectar en qué aspectos es posible aportar valor añadido a las operaciones que se lleven a cabo en este sentido.

 

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