¿Para qué sirven las ISO? Funciones de las normas ISO para la calidad

Nos hemos ocupado anteriormente de las normas ISO de calidad, agrupadas en la familia ISO 9000, atendiendo el mejor modo de implementarlas en la empresa para obtener ventajas competitivas, el modo como funcionan y qué tipo de normas componen el conjunto de regulaciones internacionales de calidad.

Hoy, sin embargo, nos centraremos en una cuestión un tanto más general pero no menos importante: intentaremos responder a la pregunta ¿para qué sirven las ISO?, una cuestión aparentemente simple pero de suma trascendencia para el devenir de cualquier compañía, ya sea de calado nacional o de proyección internacional.

Para qué sirven las ISO

 

Para qué sirven las ISO: funciones y ventajas

Sabemos que las normas ISO son regulaciones establecidas por la organización de normalización homónima, de calibre internacional y con sede en Ginebra (Suiza), encargada del diseño, la promulgación y la supervisión de estándares internacionales de producción, comercialización y comunicación para industrias de todos los sectores.

Lo primero que hay que saber sobre las normas ISO es que no son vinculantes, es decir, no se promulgan ni promueven para establecer su obligado cumplimiento, o al menos no a priori, dejando en manos de otros organismos estatales o supranacionales la elección de dictaminar leyes en consonancia con las mismas, y en las de las empresas el libre compromiso de adoptarlas.

No están respaldadas, por lo tanto, ningún tipo de autoridad legal que obligue a su implementación, aunque su adopción por parte de la industria aporta un valor añadido incuestionable a sus actividades y procesos, y a los productos y/o servicios que se comercializan.

Pese a que implementarlas conlleva un coste a veces elevado, y sin duda implica un esfuerzo y un compromiso integral con las regulaciones en cuestión por parte de las empresas y las organizaciones que deciden adoptarlas, los beneficios que reportan a medio y largo plazo son perfectamente constatables y objetivamente comprobables, ofreciendo una elevada tasa de retorno de la inversión realizada y, por supuesto, grandes oportunidades de tomar ventaja frente a la competencia.

Contar con una certificación ISO, ya sea de gestión de la calidad o de cualquier otra naturaleza aporta, básicamente, dos grandes ventajas: permite a las organizaciones demostrar su compromiso con la normalización y la estandarización, por una parte, y por la otra conocer con más detalle la realidad de la misma compañía, permitiendo optimizar los procesos de supervisión y gestión de sus operaciones.

Respecto a este asunto, destacan especialmente las ventajas que aportan las normas ISO del grupo 9000, referentes a la gestión de la calidad, las cuales persiguen los mismos objetivos de estandarización que el resto de regulaciones ISO pero con especificaciones orientadas a acrecentar la satisfacción del cliente con la calidad del servicio o el producto ofertado, a incrementar y optimizar la monitorización del desempeño de procesos y actividades clave, o a reducir riesgos y aumentar las oportunidades de negocio, entre otros objetivos de primer nivel.

En este sentido, resulta especialmente indicada la guía Las siete herramientas de calidad imprescindibles, disponible completamente gratis para su descarga en este mismo blog, y en la cual se enuncian y desarrollan los puntos clave que permiten optimizar el rendimiento de cualquier compañía en todo lo relacionado con la gestión de la calidad.

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Publicado en Project Management en Supply Chain Etiquetado con: , ,
  • David Armento

    La gestión de la calidad siempre ha sido vital para empresas. Normalmente suelen estar relacionadas con el éxito de la misma. Buen artículo.