Plan de carrera: no lo dejes para mañana

¿Cuándo fue la última vez que te planteaste trabajar en tu plan de carrera? ¿Crees que es algo que sólo se hace una vez en la vida? ¿Te parece que un plan de carrera sólo debe llevarse a cabo tras finalizar los estudios? Ni mucho menos. Aunque es habitual pensar de esta forma, la utilidad de un plan de carrera se reduce drásticamente si no se toma como una práctica iterativa. No ha de ser frecuente, pero sí periódica, al menos.

plan de carrera

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Créditos fotográficos: istock takoburito

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La planificación de carrera es una actividad que se realiza mejor sobre una base regular, especialmente teniendo en cuenta que hoy día una persona cambia de rumbo en su vida laboral varias veces antes de la jubilación. Y nunca es demasiado pronto o demasiado tarde para comenzarla. La mejor forma de comenzar es:

– Dejar de considerar el plan de carrera como una actividad difícil que se prefiere retrasar.

– Entenderla como una fuente de satisfacción y realización personal.

– Enfocarla partiendo de los objetivos a alcanzar en la carrera actual o en base a las directrices para el comienzo de una transición a una nueva carrera.

– Considerar esta planificación siempre como una experiencia gratificante y positiva.

 

Plan de carrera: tras la pista del éxito

Para realizar un buen plan de carrera, que repercuta de manera favorable y efectiva en el futuro profesional y personal, es preciso:

1. Programar el plan de carrera con, al menos, una frecuencia anual: tomarlo como una cuestión casi de salud, como la visita al dentista… pero más agradable. Encontrar un día o fin de semana en el que se sepa que se van a evitar interrupciones y distracciones, y concentrarse en pensar en lo que realmente se quiere. Un entorno tranquilo es lo preferible cuando se trata de definir prioridades y lidiar con la incertidumbre que provoca el cambio.

2. Hacer una hoja de ruta en la que se repase el último año: se trata de comprobar dónde comenzó el último plan de carrera y hasta dónde se ha llegado. Ver qué ha pasado con la trayectoria de la carrera, reflexionar sobre ella y planificar para el futuro pensando qué se podría haber hecho mejor y qué se puede hacer de manera diferente en el futuro.

3. Reflexionar sobre las propias necesidades, motivaciones, aspiraciones y deseos: el cambio es una constante en la vida de cualquier persona y ello implica las preferencias, que evolucionan a la vez que lo hace el individuo. Tenerlas en cuenta, ser consciente de ello y actualizar el plan de carrera es imprescindible y hay que tomarse el tiempo necesario también para entender los motivos que impulsan esta perspectiva del éxito y la felicidad.

4. Examinar las aficiones: la planificación de carrera ofrece un buen momento para examinar las actividades que se disfrutan cuando no se está trabajando. Ésas para las que se quiere encontrar más tiempo, ésas que verdaderamente reflejan quién es uno. Muchas veces las aficiones y actividades de ocio pueden ayudar a lograr una mejor comprensión de las carreras futuras.

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