Profesionalización de la función de compras ¿una realidad en la cadena?

La profesionalización de la función de compras es una ruta directa hacia la diferenciación de la cadena de suministro. Mejor servicio, cotas más altas de rendimiento, mejores resultados y menos riesgos. Sin embargo, pese a que pudiera parecer una obviedad, no ha sido así durante años. Históricamente, todo lo relacionado con las compras de la cadena de suministro ha sido infravalorado y visto como un proceso, más que como una función profesional.

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Créditos fotográficos: istock shironosov

Pero la presión a que supply chain está sometido hoy día, con la escasez de talento, los desafíos del omnichannel y un entorno más dinámico que nunca, ha probado que la gestión eficaz de la cadena de suministro juega un papel fundamental para asegurar que el capital está invertido de forma adecuada, que se consigue el objetivo de buena relación calidad-precio en la prestación de servicios básicos y que la transparencia queda garantizada.

Hacen falta individuos proactivos, capaces y con visión estratégica para gestionar con eficacia las necesidades de las cadena de suministro complejas y rápidamente cambiantes de cualquier organización. Esto pone de manifiesto que la profesión necesita los mecanismos para maximizar su valor al proveerles de una mayor protección, la preservación de su autonomía y los medios para monitorizar y medir su impacto y rendimiento en el negocio.

Por todo ello, el valor de la gestión profesional de la cadena de suministro debe ser reconocido y no sólo como un requisito a nivel de formación, sino como una necesidad interna a nivel de organización. Se trata de transformar el punto de vista de la profesión en sí para garantizar su futuro, el de quienes la practican y el de supply chain.

 

Profesionalización de la función de compras en supply chain: criterios

En un reciente artículo de Gerard Chick, autor del libro “The procurement value proposition”, se puede leer que, tal y como explica él mismo se acepta la existencia de seis criterios, que generalmente deben ser satisfechos para describir una actividad como profesión. Se trata de los siguientes:

  1. Importancia: que los miembros de la profesión se dediquen a la prestación de un servicio vital para la sociedad.
  2. Conocimiento: que su actividad sea expresión de la especialización y el dominio de un conjunto de conocimientos codificados.
  3. Formación: que quienes deseen introducirse en la profesión se sometan primero a un programa de educación general amplio, complementado por la formación continua y especializada.
  4. Acreditación: que los candidatos a prestar sus servicios profesionales en este área se someten a un examen para probar sus calificaciones antes de poder ejercer sus conocimientos en la práctica.
  5. Deontología: que la profesión promulgue un código de conducta ética para los miembros y se ocupe de hacer efectivo el cumplimiento de este código.
  6. Carrera: que la profesión ofrezca una carrera a sus miembros.

Además de estos seis, para muchos es también necesario un séptimo, que sería la licencia de ejercicio, como una forma de oficializar o colegiar a todos los profesionales que reúnen las acreditaciones, certificaciones, conocimientos y valores enunciados. No obstante, pese a que la tendencia es la profesionalización de la función de compras, todavía se está lejos de lograr esta meta en la mayoría de países.

 

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