La integración vertical es una manera de controlar y dirigir una compañía como propietario. Las empresas integradas verticalmente son aquellas que comparten un mismo dueño y están unidas jerárquicamente. En este tipo de compañías, las empresas que forman parte de la corporación tienen el objetivo de satisfacer una necesidad común y buscan la manera de generar un mayor valor agregado ocupando todos los niveles del canal de distribución, desde el sector primario hasta llegar a ofrecer un producto terminado o servicio al consumidor final.

integración vertical

Créditos fotográficos: istock tadamichi

Una estrategia de integración vertical puede tener diferentes formatos, ya que existen diferentes tipos de maneras de realizarla. Cuando un fabricante también se dedica a la venta directa a los clientes finales, se trata de una integración vertical hacia adelante, mientras que si es el mayorista o el minorista quien además se dedica a la producción, está utilizando la integración vertical hacia atrás. Por último, también se puede hablar de la integración vertical compensada, que es aquella en la que la empresa se dedica al establecimiento de subsidiarias que les aportan el suministro de materiales mientras que también distribuyen los productos fabricados.

La integración vertical ofrece una serie de ventajas importantes a aquellos que apuestan por integrar una corporación de ese nivel, pero a su vez también genera algunos aspectos negativos como un aumento de costes fijos y una situación de riesgo mayor, ya que requiere una importante inversión de capital. Por otro lado, pueden surgir problemas de equilibrio, ya que es complicado mantenerlo durante las diversas etapas de las que consta la cadena de valor.

 

5 Ventajas que ofrece la integración vertical

  1. Mayor control: Las empresas que se adentran en el mundo de la integración vertical buscan conseguir tener un mayor control sobre la cadena de valor, por ejemplo, en el caso de la integración vertical hacia atrás, cuando un minorista decide comenzar a desarrollar su propia fabricación se asegura tener un mayor control del proceso de producción, mientras que en el caso de la integración vertical hacia adelante, el fabricante lleva a cabo funciones de distribución y de venta para poder tener un control mayor sobre la presentación del producto de cara al público final y de su precio.
  2. Control de costes: La integración vertical también ofrece la oportunidad de controlar los costes del proceso de distribución eliminando a los intermediarios, y por lo tanto etapas que generarían un aumento del gasto, al vender de manera directa a los compradores finales, por lo que la reducción de costes en transporte son una de las ventajas que ofrece este sistema.
  3. Ventajas competitivas: Las empresas que forman parte de la integración vertical aumentan sus ventajas sobre la competencia evitando que los competidores puedan acceder a los recursos, que son escasos, o a los mercados más importantes. Para ello se establecen patentes o recursos que impiden que otras empresas puedan acceder a sistemas de trabajo y productos registrados con anterioridad.
  4. Diferenciación: La integración vertical ofrece a las compañías un acceso mayor a materiales y recursos, canales de venta y procesos tanto de producción como de distribución, que les brinda la posibilidad de marcar una diferencia importante con sus competidores si se lleva a cabo una comercialización eficaz.
  5. Administrativas y de gestión: El trato directo con los proveedores al inicio del proceso y con los clientes al final de la producción permite llevar a cabo una imposición de disciplina de mercado en toda la compañía, mientras que, a su vez, la necesidad de tener una estructura organizativa pesada con un gran número de personal contratado es menor.

 

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