El viaje de transformación digital en que los empresarios del sector retail se hallan inmersos está infringiendo profundos cambios en sus organizaciones y marcando una evolución en los enfoques de mercado que les permitirá aprovechar el poder de la tecnología digital. Con el objetivo de satisfacer las necesidades del consumidor, la omnicanalidad parece la opción más coherente. Pero la decisión de apostar por una estrategia omnicanal supone un desafío sin precedentes para la cadena de suministro.

omnicanalidad

Créditos fotográficos: istock Lucky Business

 

Omnicanalidad definición aplicada a la época actual

En boca de muchos está la frase seguir una estrategia omnicanal pero, ¿realmente qué es esto? Se entiende por omnicanalidad la integración de todos los canales de comunicación y venta de manera que un usuario que ha empezado la compra o la conversación con la empresa en un canal, pueda terminarla por otro sin que ello ocasione problemas o distorsiones.

La omnicanalidad se ha vuelto uno de los principales temas que las empresas tienen que abordar para poder seguir siendo competitivos y estar dentro de lo que demanda el mercado. Esto ha llegado prácticamente a todos los tipos de negocio pero, la omnicanalidad retail es la parte que más está notando las consecuencias. El sector retail se ha visto de lleno sumergido en las nuevas tecnologías. Redes sociales, compras online, canales de atención al cliente en vivo…. son algunas de las muestras de que la omnicanalidad retail es prácticamente una obligación por la que todas las empresas de este sector deben abogar si no quieren quedarse estancadas en el mercado.

El supply chain desafiado por la omnicanalidad

Visibilidad, agilidad y sincronización son los tres pilare sobre los que las cadenas de suministro deberán apoyarse al reevaluar todos los aspectos de la forma en que gestionan sus procesos. No sólo eso, infraestructura y estrategia también se ven afectadas por los retos que llegan y que tienen mucho que ver con la velocidad “en tiempo real” de las transacciones. Tal y como señalan en un reciente estudio de Capgemini, los más relevantes son los siguientes:

  1. Visibilidad de inventario: la precisión es un requisito para la efectividad de cualquier iniciativa omnicanal. Y para conseguirla hace falta poder identificar, seguir y gestionar el inventario de forma exacta. No sólo es importante la actualización, sino que también lo es la velocidad y, para adaptarse a estas nuevas exigencias, las cadenas de suministro deben alinearse con las nuevas opciones tecnológicas. Los modelos tradicionales de almacén no pueden garantizar la agilidad y visibilidad suficiente, hoy día, supply chain debe mejorar y reinventarse apoyándose en innovaciones como el Código Electrónico de Producto (EPC) o la Identificación por Radio Frecuencia (RFID), que además, permiten impulsar la precisión de esta función en tiempo real.
  2. Adecuación de los productos al escaparate online: los artículos necesitan estar preparados para la web, ya que es el e-commerce uno de los impulsores de estos cambios que trae consigo la omnicanalidad. Aquí, el reto tiene que ver con la necesidad de luchar frente al cuello de botella que, para muchos minoristas, supone este conjunto de tareas añadidas. Y es que, para que el producto pueda ser lanzado online hace falta contar con su información clave, un listado de las principales características y también con imágenes estandarizadas o apropiadas para insertar en el catálogo online. La planificación y la colaboración con los proveedores son esenciales para poder superar este desafío con éxito.
  3. Uso del forecasting: las capacidades analíticas orientadas a predecir la demanda y convertir en conocimiento los datos extraídos de los pronósticos son una necesidad que, para supply chain, no termina ahí. Las exigencias continúan por el lado de la cadena de suministro, que tendrá que ser los suficientemente dinámica como para poder adaptar su configuración interna a estas tendencias detectadas. La alineación le acercará al cliente y, la estrategia empleada en este extremo de la cadena, tendrá que aplicarse por el lado de la función de abastecimiento, incluyendo también a los proveedores, para que el dinamismo culmine con la generación de valor y el fortalecimiento de relaciones sostenibles de extremo a extremo.

Estrategia omnicanal vs multicanalidad

 omnicanalidad vs multicanalidad

A la hora de hablar de una estrategia omnicanal son muchas las dudas que surgen. Con anterioridad hemos hablado de omnicanalidad qué es y cómo desafía al supply chain pero, ahora, es el momento de centrarse en otro tema: omnicanalidad vs multicanalidad. 

En el apartado anterior hemos hablado de omnicanalidad definición en la época actual pero, ¿qué se entiende por multicanalidad? ¿En qué se diferencian?

La multicanalidad es la variedad de canales que una empresa pone a disposición de sus clientes para que estos puedan comunicarse. Esto es: redes sociales, página web, mailing, servicios de llamadas telefónicas… Puede que esto lo asocies directamente al omnichannel pero nada más lejos de la realidad. La multicanalidad lo único que hace referencia es a la variedad de canales mientras que, la omnicanalidad, se encarga de que estos canales estén relacionados entre sí y dotados de una coherencia. El paso entre multicanalidad vs omnicanalidad es un plan de organización y un camino que lleva a la excelencia en todo estos procesos.

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