Transformaciones y retos de futuro en la lógistica militar

El ámbito de la logística ha experimentado grandes transformaciones en los últimos lustros, la mayoría de las cuales han evolucionado parejas a las nuevas necesidades de un mercado cada vez más único, más internacional, más global. La logística ha ido adquiriendo peso e importancia llegando a ser, actualmente, un área vital en la gestión de la cadena de suministro de cualquier tipo de industria y sector; y, como es de suponer, la logística militar no ha sido una excepción.

El fin de la Guerra Fría, la naturaleza de los nuevos conflictos posteriores al 11-S y la cada vez mayor intervención de las fuerzas armadas en misiones humanitarias de muy distinto calado han dispuesto un escenario completamente nuevo, en el que la logística militar ha tenido que adaptarse y hacer frente a retos inimaginables hace ni siquiera un par de décadas.

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Retos y oportunidades en logística militar

El concepto de logística, que para algunos es un ámbito de índole científica, y para la inmensa mayoría el conjunto de operaciones de abastecimiento y distribución que permite el flujo continuo y sin interrupciones de materias y productos a lo largo de la cadena de suministro, surge y da sus primeros pasos en el campo militar. Elevada a rango de arte de la guerra en tiempos de Napoleón, desde entonces la logística ha compartido triunvirato con la táctica y la estrategia en la milicia, evolucionando al compás de los avances tecnológicos y las nuevas necesidades de defensa que han ido surgiendo con el tiempo.

Sin embargo, tras la Segunda Guerra Mundial y sobre todo durante la Guerra Fría, la logística militar, pese a liderar la marcha del sector en muchos sentidos y múltiples aspectos, ha ido fraguando y consolidando una íntima relación con el sector logístico privado, estableciéndose una simbiosis entre ambos que hoy sería prácticamente imposible de romper.

La participación de la sociedad civil en materia de defensa es, actualmente, mucho mayor de lo que podríamos imaginar a simple vista. Aunque en muchos países parecen haber quedado muy atrás (por suerte) los tiempos de las guerras totales, las movilizaciones masivas de población para surtir de efectivos a los ejércitos, y la sumisión de las economías a necesidades y fines de guerra, el sector privado sigue alimentando y surtiendo de materiales y servicios a ejércitos de todo el mundo, especialmente en el campo de la logística.

No solo eso: cada día más profesionales procedentes del ámbito civil sirven directa o indirectamente en misiones militares, especialmente a la hora de planificar, gestionar y cubrir las necesidades logísticas de los ejércitos. Unas necesidades de planificación y gestión que, si prestamos atención, no se diferencian en esencia de las que cualquier organización empresarial pueda tener: valoración y capacitación del personal, formación e integración de equipos, planificación y gestión de recursos económicos y financieros, para la investigación y el desarrollo, de abastecimiento, mantenimiento y distribución, sanitarios o para el transporte y la distribución de materiales y efectivos, entre muchos otros más.

Por este mismo motivo, es decir, a causa de la naturaleza similar de las necesidades que se presentan para el sector militar y el de los negocios, no es de extrañar que los retos que se planteen en ambos se presten también al establecimiento de claras analogías entre sí, estableciéndose como denominador común los derivados de la necesidad de disponer de estrategias logísticas conjuntas e integrales.

La planificación y la gestión de los recursos bajo un mando único, lo que en el ámbito militar se relaciona estrechamente con la logística conjunta, presenta claros paralelismos con las estrategias de logística integral que tantas veces nos han ocupado anteriormente, con objetivos muy similares:

  • Ofrecer una mayor capacidad de respuesta.
  • Optimizar costes y recursos.
  • Mejorar la calidad de los servicios prestados.
  • Incrementar la seguridad y la calidad de los efectivos, el material y las infraestructuras.
  • Aprovechar mejor las nuevas oportunidades.

Y de nuevo hallamos, tras ello, al transporte intermodal como firme aliado para convertir estos retos en oportunidades: agilidad, rapidez, uso de transportes combinados integrados en una única estrategia logística… en definitiva, todas las ventajas que, entre otros asuntos, hallamos explicadas con detalle en la guía Transporte intermodal: presente y futuro, descargable completamente gratis. Un magnífico recurso para entender mejor hasta qué punto el transporte combinado (y especialmente el transporte intermodal) puede ayudar a las organizaciones de todos los sectores, incluidos los ejércitos, a optimizar la gestión de sus recursos.

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