Una nueva forma de obtener ventaja competitiva: qué son las normas ISO y para qué sirven

Se aplican en cada vez más organizaciones de todo el mundo, las empresas siguen sus dictados casi al pie de la letra pero, todavía hay quienes no saben qué son las normas ISO y para qué sirven. Aunque son la mejor manera de obtener ventaja competitiva, muchos las confunden con la calidad total, otros con la ley cuando, en realidad, se trata de algo muy distinto.

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Créditos fotográficos: istock IvelinRadkov

Qué son las normas ISO y para qué sirven

A diferencia de un sistema de gestión de calidad total este tipo de normas se centran en la coherencia y el mantenimiento de registros de datos. Aspectos como la participación de los empleados o la mejora del producto como tal no se contemplan y éste es un detalle indispensable para entender qué son las normas ISO y para qué sirven.

No obstante, los principios rectores de ambos sistemas pueden coexistir perfectamente ya que ambos se inspiran en la mejora continua aunque, eso sí, teniendo en cuenta que:

  • ISO requiere que las mismas cosas se hagan de la misma manera todo el tiempo.
  • Los procedimientos ISO dificultan la búsqueda de la satisfacción del cliente, aunque se orienten a ese objetivo.
  • El planteamiento de estos estándares no es el más propicio en términos de innovación.

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Cómo funcionan las normas ISO

Una vez comprendido qué son las normas ISO y para qué sirven se puede proceder a su aplicación en el entorno empresarial. La implementación ha de ser metódica y rigurosa. Para ello, pueden seguirse los siguientes pasos:

1. Analizar el proceso de producción.

2. Descomponerlo en pasos clave.

3. Analizar cada procesopara determinarquéestándares de calidadse deben aplicar.

4. Decidir cómo se va a medir cada proceso para determinar si cumple con el estándar de calidad definido.

5. Documentar el método para lograr que la calidad sea aplicada a modo de procedimiento operativo estándar.

6. Elaborar un programa de auditorías, internas y externas, para asegurar quese están siguiendolosprocedimientos.

A la hora de aplicar las normas ISO a cada proceso hay que tener en cuenta una serie de variables como:

  • Formación de los empleados.
  • Documentación.
  • Procedimientos de trabajo por escrito.
  • Gestión de compras.
  • Calibraciones de herramientas.
  • Registros y recogida de métricas.
  • Control de documentos.
  • Verificación de calidad de los materiales.
  • Planes para la gestión de productos que no logren la conformidad.

Es fundamental la labor de decidir cuáles de estos aspectos se deben hacer cumplir en cada caso. La forma más eficaz de hacer esta selección es identificar los factores de que la consistencia del producto depende y, a partir de ahí, cada organización tiene que crear sus propias reglas, decidir qué medir, cómo realizar un seguimiento, cómo grabar y de qué forma se deben gestionar los registros para estar en conformidad con los principios de las normas ISO.

Dado el reconocimiento internacional de las normas ISO, que revelan el riguroso método de aseguramiento de la calidad y su gestión que la empresa aplica; obtener una certificación ISO es una forma de demostrar el cuidado que se pone en el control de calidad, una información de gran valor, no sólo de cara a los clientes, sino también de cara a otras empresas que busquen utilizar el producto como insumo para su propio proceso productivo y necesitan homogeneidad, que sea exactamente lo mismo cada vez.

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