El modelo SCOR es un marco de trabajo que puede emplearse como referencia para la gestión de operaciones en el entorno de la cadena de suministro. En el año 2013 se publicó su 11ª edición, que pone a disposición de los responsables de supply chain desde un mapa de las interrelaciones entre procesos, desempeño y habilidades, hasta una enumeración de buenas prácticas, sin olvidarse de incluir un modelo jerárquico de procesos para la cadena de suministro.

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Planificación, abastecimiento, producción, distribución, logística inversa y habilitación son las seis categorías de procesos que quedan definidas en la última versión del modelo SCOR que, además, incluye una perspectiva muy importante hoy día: la sostenibilidad; dentro de su sección “Aplicaciones Especiales”.

No es casualidad que el modelo SCOR se complete con este apartado que da las pistas para alinearse con los principios de respeto al medio ambiente, ya que “para el 81% de los ejecutivos de la cadena de suministro, la imagen de marca es una de las principales preocupaciones y una de las motivaciones que llevan a las cadenas a invertir en sostenibilidad” (según se recoge en este documento del MIT). Sin embargo, se puede ser todavía más verde, aún más responsable.

 

Un modelo SCOR más verde

Una cadena de suministro sostenible debe basarse en nuevas métricas, las que propone el marco de trabajo del modelo SCOR Green. Porque, para ser rentables, pero a la vez respetuosas con el medio ambiente, las cadenas de suministro deben equilibrar el crecimiento corporativo y el impacto ambiental.

En vez de centrarse en datos financieros o en estudios de mercado para la toma de decisiones, el modelo SCOR verde, propone formas de monitorizar ese impacto, en base a la medida de:

  • La huella de carbono.
  • Las emisiones.
  • El reciclaje.

A diferencia de las mediciones detalladas asociadas a los procesos tradicionales de la cadena de suministro, el marco de trabajo sugerido por el modelo SCOR verde no apunta directamente a procesos y acciones que pueden mejorar el desempeño ambiental de las cadenas de suministro, sino que lo deja en manos de la responsabilidad de cada organización.

No obstante, a pesar de que este hecho constituya una importante traba a la eficiencia y la eficacia, el desafío está en que este modelo no considera la sostenibilidad ambiental como un apéndice de los principales procesos de la cadena de suministro, ni tampoco la integra en el marco SCOR de atributos de nivel superior. Y eso supone un inconveniente.

La sostenibilidad es esencial para la supervivencia de la empresa (y para la de todo el planeta) y, sólo por eso, debería ser un objetivo, tan importante como la satisfacción de los clientes, la transparencia o el ahorro de costes.

El modelo SCOR más responsable no se detiene en la organización, a la que implica a nivel de cultura y objetivos, sino que se extiende hasta toda la red de trabajo. El modelo extendido resultante puede denominarse modelo SCOR Responsible y refleja el mayor nivel de responsabilidad de la cadena de suministro requerido para lograr la sostenibilidad, que se caracteriza por:

– No solo mide los resultados ambientalmente impactantes de los procesos de la cadena de suministro.

–  No ignora el impacto del consumo de recursos escasos y no renovables.

– No se olvida de tener en cuenta el impacto ambiental de niveles insostenibles de cosecha, pesca o caza.

– Busca un abastecimiento alineado con sus principios Green, donde los productos no renovables o los que implican excesivos costes al medio ambiente con su extracción, no tendrían cabida.

Ser responsable implica un mayor esfuerzo, obliga a dejar atrás las limitaciones del modelo SCOR, pero es hacia donde se debe dirigir el supply chain. ¿Cuentas con un plan para integrar el principio de respeto al medio ambiente en tu estrategia?