Seguro que alguna vez has escuchado hablar del término apalancamiento operativo pero, ¿qué significa este término? ¿Lo puedes aplicar en tu empresa? ¿Es de utilidad dominarlo?

Se entiende por apalancamiento operativo al concepto contable que persigue el fin de aumentar la rentabilidad empresarial mediante el control de costes fijos y variables.

 

Los costes, el centro del apalancamiento operativo

Como bien sabrás, dentro de una empresa se puede hacer la división de costes fijos y costes variables. Se entiende por costes fijos a todos aquellos que no dependen directamente de la producción, por ejemplo, el alquiler de la nave, el disponer de una flota de camiones… Por su parte, los costes variables van íntimamente ligados a la producción, así los suministros y, por ejemplo, la gasolina de los camiones podrían ser costes variables.

 

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Pues bien, el apalancamiento operativo centra sus esfuerzos en modificar el equilibro entre estos dos tipos de costes buscando siempre maximizar la rentabilidad. Se habla de apalancamiento ya que se emplea la parte de estructura fija de la empresa para conseguir un aumento del beneficio con un pequeño incremento en las ventas. En el caso de apalancamiento se pueden dar dos casos contrapuestos:

  • Bajo apalancamiento operativo. En este caso, en la empresa se tienen más costes variables que costes fijos. Se suele dar en empresas que invierten poco en activos para mejorar los procesos productivos.  
  • Alto apalancamiento operativo. En el caso de que el apalancamiento sea alto, los costes fijos de la empresa serán mucho mayores que los costes variables que ésta soporta. Esta postura es común en empresas que invierten en activos y en tecnología para conseguir que sus procesos productivos estén más optimizados.

 

Analizando el apalancamiento operativo y su influencia en la empresa

Después de todo esto, es normal preguntarse si es bueno o no tener en la empresa un alto apalancamiento positivo y la respuesta, como siempre, depende de la tipología de empresa que uno tenga. Vamos a analizar las dos situaciones planteadas con anterioridad.

Una empresa que tiene un apalancamiento más bajo tiene unos activos menores, lo que se traduce en pocos costes fijos y altos costes variables. Al tener pocos costes fijos que imputar a las ventas, con cada venta se obtiene un mayor porcentaje de beneficio, algo muy beneficioso en el caso de que la empresa no tenga muchas ventas, el motivo está claro. A mayor número de ventas, se tendrá que hacer una mayor inversión en coste variable algo que, a la larga, acaba perjudicando a la empresa ya que no se llega a amortizar los sistemas de producción. Conclusión, este tipo de apalancamiento están pensadas para empresas con pocas ventas y con miedo al riesgo financiero que puede suponer realizar inversiones en ciertos activos.

Por su parte, las empresas que tienen un apalancamiento operativo alto consiguen abaratar el coste de los recursos fijos conforme el nivel de producción va subiendo, algo óptimo para aquellas empresas que tienen una tirada elevada de producción y, por ende, de ventas. Además, invertir en este tipo de activos hace que la empresa sea más eficiente ya que se implica un aumento de la productividad, por lo que con menos esfuerzo se produce más faena.

Ahora sí, no queremos decir que el apalancamiento operativo elevado sea mejor ya que, como se ha comentado con anterioridad depende de la estructura de la empresa y su nivel de producción, lo que sí podemos asegurar que la empresa tiene que realizar las inversiones necesarias para que su productividad crezca y, con ella, la rentabilidad y viabilidad empresarial.  

 

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