Características y utilidades de la inteligencia kinestésica

Tiempo atrás, la inteligencia kinestésica formaba parte de esos conceptos desconocidos o poco presentes en el ámbito empresarial. Sin embargo, hoy se trata de un concepto familiar y labrado en los dominios de la empresa, con vínculos estrechos, sólidos y firmes con expresiones de una importancia cada vez mayor, como la de gestión por competenciasliderazgo positivo o motivación de equipos humanos.

Dado que en la cultura occidental se ha realizado tradicionalmente una separación entre el cuerpo y la mente, la inteligencia había sido explicada de un modo unívoco (y prácticamente universal) como una capacidad humana eminentemente intelectual hasta que en 1983, el psicólogo Howard Hardner la definió a partir de tres capacidades: 

  • Resolución de problemas
  • Creación de productos
  • Potencial ara encontrar o crear nuevos problemas

Fue así, al reconocer el dinamismo de la inteligencia, como esta se dividió en ocho tipos: 

  1. Inteligencia lingüística
  2. Inteligencia musical
  3. Inteligencia lógica matemática
  4. Inteligencia espacial
  5. Inteligencia intrapersonal
  6. Inteligencia interpersonal
  7. Inteligencia naturalista
  8. Inteligencia  kinestésica

De esta forma, la consideración de la inteligencia se liberó del corsé meramente cognitivo alcanzando terrenos como los de las emociones, la experiencia o el automovimiento.  La consideración, el análisis y las posibilidades de gestión racional de los aspectos y las facetas más representativas de nuestra especie han dado lugar al surgimiento de conceptos como el de inteligencia emocional, inteligencia cristalizada o flexibilidad cognitiva, entre muchos otros más.

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Inteligencia kinestésica: qué es y para qué sirve

La quinestesia, o kinestesia (del griego kinesis, movimiento) es una disciplina científica que toma como objeto de estudio los movimientos corporales del ser humano y su relación con cuestiones perceptivas, psicológicas y de lenguaje. No es lo mismo (aunque sea parecida) que la quinesiología, también centrada en el movimiento humano pero con un enfoque más físico y menos perceptivo.

La kinestesia pone especial atención al lenguaje corporal, y aunque a muchos de nosotros se nos presente como un vocablo totalmente nuevo, es un término ampliamente conocido en ámbitos como los de la psicología, las artes escénicas o la comunicación. Dicho esto, no resulta difícil entender en qué consiste la inteligencia kinestésica, ni empezar a vislumbrar algunas de sus principales aplicaciones.

La inteligencia kinestésica sería, pues, el conjunto de habilidades que facilitan la conexión y coordinación de la mente con el cuerpo y que permiten correcta gestión física, desde la toma de conciencia a sus movimientos, pasando por la capacidad comunicativa gestual. De su entrenamiento y agilidad dependen las emociones que seamos capaces de transmitir con un simple gesto, la posición de nuestro cuerpo o un determinado movimiento. Desde simples expresiones faciales hasta el modo de andar o presentarnos ante nuestros interlocutores, el cuerpo es un elemento clave en cualquier contexto comunicativo.

Por todo ello, podemos deducir la importancia de la inteligencia kinestésica para profesionales encargados de transmitir o comunicar algo: periodistas, actores y actrices, bailarines y bailarinas… todos aquellos que, con el movimiento y la posición corporal pretenden generar determinadas sensaciones y emociones en sus interlocutores. En general, las personas que trabajan la inteligencia kinestésica son capaces, entre otras cosas, de explorar el entorno a través del tacto y el movimiento, de aprender a través de la participación y la experiencia directa, y de comunicar utilizando el cuerpo para expresar emociones y sentimientos. 

También en el mundo empresarial y de negocios la inteligencia kinestésica está adquiriendo un peso cada vez mayor: la capacidad para interpretar un gesto, una expresión, un determinado movimiento en una reunión ejecutiva, por ejemplo, nos permite anticiparnos a ciertas situaciones adoptando, a nuestra vez, la postura o posición que consideremos más oportuna, algo fundamental en cualquier negociación.

A diferencia de otras disciplinas de suma importancia para la gestión empresarial, la comunicación y la negociación, como la retórica, la inteligencia kinestésica más que «aprenderse» se entrena, en un proceso de progresiva recuperación de la consciencia del propio cuerpo que no es más que, según los expertos, un redescubrimiento del mismo, un volver a aprender a usar el cuerpo para comunicar como parece que saben hacer, de un modo prácticamente universal, los niños menores a 2 años. Una inteligencia que cae en desuso, en la mayoría de los casos, cuando aprendemos a comunicarnos verbalmente con nuestro entorno, pese a que el cuerpo, sus gestos, sus posturas y sus movimientos sean, en muchas ocasiones, nuestra primera carta de presentación.

Para entrenar la inteligencia kinestésica se recomienda practicar actividades en las que el ritmo o la coordinación juegue una parte importante, como el deporte (especialmente el baile o la natación), el teatro o los juegos de rol. 

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