La orientación a resultados consiste en dirigir todos los actos de una empresa hacia la meta deseada, actuando de forma eficaz, veloz y con urgencia ante decisiones importantes y que son necesarias para satisfacer las peticiones del cliente, superar los estándares propios y, finalmente, ser mejor que los competidores.

Las metas fijadas deben ser metas a largo plazo, pero además han de haber ciertas metas conjuntas con toda la empresa que ayuden a buscar lo mejor y asumir responsabilidades en la toma de decisiones fijando, si es necesario, metas nuevas para no estancarse en conseguir ciertos resultados.

 

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En definitiva, en la orientación a resultados se debe buscar el máximo rendimiento, trabajar superando los propios estándares, trabajar en equipo para un fin común, adaptarse a cualquier cambio y asumir todos los errores que se cometan en el camino, seguir trabajando y enfocarse de manera rápida en las metas fijadas, aunque esto suponga estar revisando las estrategias de forma continua.

 

¿Cómo aplicar la orientación a resultados en tu empresa?

Los elementos básicos de la orientación a resultados son: la intensidad, la autodirección y la persistencia. Siendo la primera la fuerza productiva de una empresa, la segunda la capacidad de los líderes de una empresa para orientar las tareas hacia las metas, y la tercera la continuidad y perseverancia en la búsqueda de los objetivos propios de la empresa.

orientación a resultados

Una vez clara la teoría vamos a desarrollar dichos conceptos de forma que ayuden a desarrollar la orientación a resultados en cada empresa:

  • Tener claros los objetivos de la empresa. Puede tratarse de un punto excesivamente obvio, pero se trata de una clave imprescindible para que se pueda llevar a cabo la orientación a resultados. Los objetivos son, al fin y al cabo, por lo que luchamos en nuestro trabajo.
  • Ser perseverante en el día a día. Este es un error que cometen muchas empresas, ya que éstas pecan de falta de perseverancia y disciplina, lo que se resume en el abandono progresivo de las ideas fijadas hasta que, finalmente, desaparecen del todo.
  • Ofrecer calidad. Sin duda, la ofrecer calidad como clave para la orientación a resultados ayudará a diseñar y ofrecer mejores productos y, por otro lado, fortalecer las relaciones de los grupos de trabajo.
  • Evaluar la conexión entre resultados obtenidos y recursos utilizados. Esto es indispensable para cuando se implementa un sistema de orientación a resultados, ya que es necesario estudiar cada cierto tiempo la relación entre los recursos que hemos utilizado y los resultados que hemos conseguido. Si por ejemplo necesitas más recursos o quieres mejorar los resultados simplemente tendrás que estudiar de nuevo esta relación.
  • Contar con unos indicadores de medición. Esto sirve para medir los resultados obtenidos. Si queremos conseguir los resultados que hemos fijado, es imprescindible disponer de unos indicadores que puedan medir a qué nivel evolucionan las tareas que se realizan y que nos ayuden a determinar si se ajustan a las metas trazadas.

 

¿Preparado para aplicar la orientación a resultados en tu empresa? Hoy en día ha pasado a ser una de las competencias más demandadas por las empresas a sus trabajadores, ya que esto se relaciona con la motivación de los mismos llevando a los mismos a esforzarse para conseguir las metas establecidas.

 

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