Data driven: los puntos ciegos de esta cultura

Ya son mayoría las empresas que han avanzado hacia un modelo data driven. Su cultura se refuerza con esa perspectiva objetiva y realista que dan los datos y las decisiones están mejor informadas que nunca. No obstante, existen algunos puntos débiles que necesitan ser trabajados. Hay que seguir progresando y en las siguientes líneas revisaremos cómo, para lograr que el conocimiento impulse el crecimiento del negocio.

Mejoras pendientes en una empresa data driven

No son todas, ni mucho menos, las organizaciones que, tras dar el paso evolutivo de convertir su cultura en data driven, adolecen de estos pequeños defectos que les restan eficacia, merman su eficiencia y hacen mella en su credibilidad. Las que se vean reconocidas, tendrán que seguir esforzándose para pulir sus imperfecciones y avanzar hacia una versión mejorada de sí mismas. Algo que lograrán si evitan:

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  • Aplicar la información contenida en los datos literalmente. En una cultura data driven, la clave está en intentar comprender el comportamiento que está detrás de los datos. Si se logra comprender qué les gusta a los usuarios o clientes y por qué actúan de una forma u otra o tienen determinados hábitos resultará mucho más sencillo descubrir cómo aumentar el valor que se les proporciona a través de productos y servicios y entender qué es lo que impulsa su
  • Elegir medir datos que no ilustran con precisión el comportamiento usuario o de lo clientes. El seguimiento y recogida de métricas correctas es fundamental para construir una cultura basada en datos e informada. Sin embargo, cuando se definen indicadores de vanidad, por ejemplo, se está perdiendo el foco y se está restando utilidad a todo el proceso de análisis. Contextualizar y definir objetivos son pasos clave para acertar el establecer los KPI cuyas métricas se estudiarán.

  • Sufrir parálisis por falta de datos. A veces, una cultura basada en datos conduce a una actitud conformista, donde se cree que, si algo no se puede medir, no vale la pena. Es cierto que, sin datos (o con datos imperfectos), puede ser difícil determinar si un problema es real o no. Muchas veces, la decisión termina siendo no resolverlo, ya que no se puede medir la oportunidad. Pero no conviene olvidar que el pensamiento lógico y racional es un potente aliado, y que comprender la raíz de un problema puede ayudar a decidir cuál es el mejor camino a seguir, incluso si no se dispone de datos.
  • Verse afectado por cambios en las tendencias. Los primeros signos de cualquier tendencia rara vez son visibles en el análisis. Incluso en una empresa data driven madura es complicado advertir estas señales en los datos. Pero los buenos profesionales, perfiles experimentados y bien formados, suelen ser capaces de percibir tendencias de manera temprana, incluso antes de que aparezcan en los datos. No hay que dejar de confiar en ellos y en sus instintos puesto que, cuando se es consciente de un problema desde sus principios, el impacto final se minimiza. Este es un punto ciego masivo para la mayoría de las organizaciones grandes, pero es el espacio donde las nuevas empresas prosperan. La interrupción de las grandes organizaciones ocurre cuando ignoran o no notan las tendencias iniciales, y en su lugar confían solo, ciegamente, en los datos existentes.

Si tu empresa aún no ha consolidado su cultura data driven, no conviene que retrase el inicio de la evolución; sin embargo, si ya avanza en este modelo, no debería olvidarse de apoyar el crecimiento del talento, con formación y conocimiento actualizado que respalde sus instintos y razonamiento lógico en la toma de decisiones.

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Créditos fotográficos: gorodenkoff y Pixfly


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