Hoy día, el avance de la tecnología en el ámbito de la cadena de suministro, la aceleración de los negocios y la globalización de los mercados resultan en cambios rápidos que obligan al supply chain a saber adaptarse a ellos. La adecuada gestión del cambio en la cadena de suministro es una necesidad para reducir los costes y aumentar las ganancias. Además, contribuye a aumentar el éxito de las iniciativas y proyectos de la organización, siempre que se lleve a cabo mediante la aplicación de un marco estructurado de métodos, herramientas y procesos, que a través de la gestión del cambio trasladen al negocio desde el estado actual al futuro.

Las dificultades que todo responsable de la cadena de suministro se encuentran cuando tienen que ocuparse de la gestión del cambio son:

  • Cada esfuerzo de mejora de la cadena de suministro es único, porque cada empresa tiene su propia cultura, una estructura organizativa característica y distintos desafíos a los que enfrentarse. Hace falta adaptar las técnicas de gestión del cambio que se van a emplear al caso concreto en cada momento.
  • La gestión del cambio requiere de un plan y una estructura que den soporte al proceso, que puede prolongarse más de lo esperado.
  • El lado humano del cambio es en el que hay que concentrar mayores esfuerzos para lograr el resultado deseado.

 

Directrices para la gestión del cambio en la cadena de suministro

Existen algunas directrices que pueden ayudar a los responsables del supply chain a llevar a cabo una correcta gestión del cambio, ocupándose de la integración de personas, procesos y tecnología de extremo a extremo. No obstante, hay que tener en cuenta que deberá personalizarse su aplicación, para ajustarla lo máximo posible al escenario de cambio al que se busca dar soporte.

Los pasos a seguir son siete:

  1. Identificar la necesidad de cambio: encontrar las causas que motivan el inicio del proceso de gestión del cambio. Para ello se puede llevar a cabo un análisis de los problemas y oportunidades en el mercado o con respecto a la competencia, las necesidades del cliente o las nuevas políticas o normas aplicables.
  2. Crear una visión: detallar el estado futuro al que se pretende llegar es la mejor forma de concretar qué es lo que hay que cambiar y la manera más efectiva de tener las cosas claras para, como líder, transmitir esta perspectiva a los demás miembros de la organización.
  3. Comunicar: el desarrollo de un plan de comunicación es vital para la sincronización de mensajes y la generación de documentación con el nivel de detalle adecuado para cada tipo de público. Una buena comunicación proporciona solidez y consistencia a la idea subyacente en el proceso de gestión del cambio.
  4. Formar el equipo que va a hacer el trabajo: las personas que llevarán a cabo las acciones que propiciarán el cambio deben ser escogidas cuidadosamente. Su número, cualificaciones combinación adecuada de habilidades y nivel de compromiso debe combinarse con un plan de formación que les permita entender las implicaciones del proceso que va a dar comienzo y la importancia de su participación.
  5. Conseguir las autorizaciones necesarias: para lograr el éxito lo primero es ocuparse de la eliminación de los obstáculos. Uno de ellos es el que tiene que ver con las autorizaciones y aprobaciones de acceso a información, de presupuestos, de recursos, etc. Hay que prevenir el fallo de la iniciativa por falta de patrocinio.
  6. Fomentar el compromiso: partiendo de la evaluación y análisis del proceso de cambio, es importante ocuparse de la preparación, capacitación y formación de las personas, para poder identificar su nivel de compromiso con la nueva estrategia. Es importante lograr su alineación con los nuevos sistemas y establecer un método de seguimiento del progreso.
  7. Celebrar las victorias a corto plazo: reconocer los logros e hitos motivará a las personas para seguir apoyando el proceso de gestión del cambio que resultará en una cadena de suministro más eficiente.

 

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