¿Controlas las fluctuaciones de la demanda? ¿Estás atento a los cambios en los niveles de precios de tus materias primas? ¿Y de los productos de la competencia? La demanda derivada es un concepto que hace referencia a la demanda que se le asigna a un bien o servicio como resultado de los cambios en el precio de algún otro bien o servicio relacionado. En el análisis económico se trata de un término de gran importancia, puesto que este fenómeno puede causar un impacto notable en el precio de mercado.

 

5 cosas que no sabías sobre la demanda derivada

Entender las implicaciones de la demanda derivada te puede ayudar a mejorar la planificación en tu cadena de suministro y a llevar a cabo una gestión más eficiente. Algunos de los aspectos más característicos de esta clase de demanda son los que se resumen a continuación:

 

TEXT - BOFU - Master Supply Chain Management

 

  • La demanda derivada se relaciona únicamente con la demanda de otro bien o servicio por la influencia que ejerce sobre su producción o adquisición.
  • La demanda derivada puede surgir por sí misma o estimularse. Por ejemplo, en los casos de materias primas que intervengan en el proceso productivo de otro bien, el aumento de ventas de éste irá ligado a un incremento en la demanda de todos los materiales necesarios para su fabricación.
  • La demanda derivada puede constituir la base de una estrategia de inversión exitosa. Así, si la actividad en un sector aumenta, cualquier sector responsable del éxito del primer sector también puede ver mejoras. Aunque no hay que olvidar que los principios detrás de la demanda derivada funcionan en ambas direcciones, por lo que, si disminuyera la demanda del producto o servicio, también lo haría la de los materiales o bienes necesarios para producirlo.
  • La demanda derivada puede no provocar grandes cambios en la demanda de ciertas materias primas. Algunos materiales de producción pueden no experimentar cambios a gran escala en base al aumento de la demanda o la caída de las ventas de un producto específico. El impacto dependería, en todo caso, de en qué medida intervengan dichos materiales en la etapa de producción.

La demanda derivada puede ayudar a crear una network más sólida, ser un componente clave en la generación de sinergias y formar parte de los planes de diversificación de un negocio. El aprovechamiento parcial o total de estos beneficios dependerá de la visibilidad y capacidad de análisis de los responsables de la gestión de la compañía, de los recursos disponibles y de su tolerancia al riesgo.

 

El transporte: ¿demanda derivada o integrada?

Al hablar de demanda derivada en un entorno logístico es inevitable mencionar la función de transporte. Las empresas transportistas, así como los 3Pl o 4PL, evolucionan paralelamente a los operadores de comercio internacional.

El transporte ha sido considerado, durante muchos años, como la expresión de una función espacialmente diferenciada de la oferta y la demanda y, por lo tanto, derivada de estas otras actividades. Sin embargo, los recientes desarrollos en logística y gestión de la cadena de suministro subrayan un cambio de paradigma en la consideración del transporte de mercancías como una demanda derivada.

Esto no significa que haya que separar esta función del concepto de demanda derivada, puesto que, desde el punto de vista puramente operacional, este argumento todavía sería válido. Sin embargo, en el plano estratégico, el paradigma emergente y la tendencia con mayores perspectivas de asentarse es la que lo considera parte de la demanda integrada.

En muchos sectores de actividad, las funciones de producción, consumo y transporte se han integrado hasta el punto de que es difícil diferenciarlas. Los nuevos enfoques de gestión y los avances tecnológicos han hecho posible afianzar esta unión y dejar atrás las limitaciones de la perspectiva convencional.

Desarrollos recientes en logística y gestión de la cadena de suministro ponen de manifiesto la correlación entre los distintos componentes de supply chain, que se comprueba en el día a día de las operaciones en:

  1. La gestión de materiales: aquí se englobarían todas las actividades relacionadas con la producción de piezas y productos terminados, incluyendo su embalaje y eventual reciclaje o reutilización.
  2. La distribución física: la otra vertiente, que implica todas las actividades relacionadas con la puesta a disposición de piezas y productos terminados para el consumo, tanto en el movimiento hasta los puntos de almacenamiento o centros de logísticos, como en su traslado hasta destino, ya sea un comercio minorista o al domicilio del propio cliente.

Ambas ramas, pese a estar separadas, se encuentran integradas, sincronizadas entre sí y adscritas a una misma estrategia. Porque lo cierto es que, cuanto más integrada esté la cadena de suministro, más difícil será hacer una distinción entre la distribución física y la gestión de materiales, o encontrar puntos de divergencia a medida que los canales de distribución se extienden de los proveedores a los consumidores y la responsabilidad del transporte y el almacenamiento se comparte entre fabricantes, mayoristas y minoristas.

Para el cliente no existen diferencias entre sistema de distribución y producto, por eso, para la logística, buscar la consistencia y fomentar la integración pasa por evitar considerar al transporte como demanda derivada y empezar a verlo parte integral de las operaciones.

Por último, cabe señalar que la logística también implica una relación fundamental entre las demandas derivadas e inducidas de sus actividades. La gestión de materiales generalmente crea una demanda derivada de la distribución física, ya que lo que se produce debe transportarse, almacenarse y venderse a los consumidores. Sin embargo, la distribución física tiene un efecto de demanda inducida en la gestión de los materiales, ya que las capacidades de distribución determinarán la producción en términos de organización y ubicación.

Las cadenas de suministro efectivas pueden considerarse el fruto una relación integrada entre producción y distribución, donde requisitos como la coordinación, la sincronización o el ajuste se cumplen, garantizando la consistencia en los flujos de información, la alineación de la esfera estratégica con la táctica y la agilidad, como respuesta a un nuevo planteamiento de gestión que aboga por el enfoque pull y pone el foco en la demanda.

 

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