Línea de montaje: ¿autónoma o humanizada?

La automatización de la línea de montaje puede tener mayores consecuencias que el recorte de costes. El impulso a la eficiencia que supone la introducción de automatismos es indudable, pero, para que las empresas se beneficien de esta clase de equipos, deben integrarlos con éxito con el resto del sistema y operaciones en la planta o el almacén.

No es sencillo lograrlo. ¿Sabías que incluso Elon Musk tuvo que admitir que había demasiados robots en la línea de ensamblaje de Tesla?

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La planificación, el análisis y la integración son necesarios para evitar que la línea de montaje automatizada se convierta en un complejo entramado de cintas transportadoras, robots y mecanismos que terminen ralentizando la producción.

La importancia de la integración en la línea de montaje

Se trata de una cuestión que no se había llegado a plantear cuando en la línea de montaje solo había humanos. Pero, desde el momento en que se da el paso a un sistema híbrido, donde conviven humanos y robots, puede ser cuestión de tiempo caer en el fallo del exceso de automatización.

El problema tiene que ver con las dificultades para lograr que los robots se integren, no solo en las operaciones, sino también en la cultura.

A pesar de que existen estudios que sugieren que los robots están listos para reemplazar la mano de obra humana y de que empresas de ciertos sectores, como el de la automoción desean minimizar el volumen de personas en la línea de producción, la realidad es que es improbable que llegue el momento en que desaparezcan por completo los humanos de este tipo de puestos. Existen varias razones de peso:

  1. No existe sustituto válido al toque humano, en especial en lo que respecta a los sentidos como la vista, el oído y el olfato.
  2. La elevada exigencia de personalización confirma que es necesario ese toque humano para poder instalar la infinita variedad de opciones que demandan los clientes de lujo.

A pesar de que un reciente informe de McKinsey Global Institute afirma que “375 millones de trabajadores en todo el mundo pueden necesitar cambiar de profesión para 2030 debido a los avances en la automatización”, en la línea de montaje, el humano contra máquina no termina de plantearse, ni siquiera en la industria de la automoción.

Es cierto que, en algunas áreas, como la pintura y soldadura, casi todo está automatizado, pero en el ensamblaje final, donde los trabajadores instalan motores, ruedas y componentes internos, el nivel de automatización no ha cambiado mucho en la mayoría de plantas.

Lo ideal parece que es contar con una combinación equilibrada de mano de obra y máquinas. El futuro podría confirmar que la mejor opción es una fábrica donde los trabajadores no construirán automóviles, sino que atenderán a los robots que sí lo hacen en la línea de montaje, dedicándose a tareas de mantenimiento, actualización y gestión de anomalías.

Aún queda tiempo para poder averiguar si, en la batalla humano contra máquina en la línea de montaje podrá más el factor tiempo o la personalización.

Créditos fotográficos: Traimak Ivan y PhonIamaiPhoto

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