El Modelo de Wilson, la mejor invención para gestionar el stock con eficacia

Administrar con responsabilidad el control de inventario y calcular el stock necesario en cada momento es fundamental para cumplir con las prioridades de la empresa. Para ello, uno de los sistemas de gestión de inventarios más empleados es el modelo Wilson. También conocido como EOQ (Economic Order Quanty), o, por su traducción al castellano, Cantidad Económica del Pedido. Conoce en qué consiste este modelo y cómo consigue una gestión eficiente del stock.

La etapa de abastecimiento y el desarrollo de la demanda juegan un rol muy importante para registrar patrones de procesos y acceder a un mejor control en la gestión de inventarios.

Cuando tenemos una demanda constante y conocida y, además, coinciden otra serie de factores, este modelo resulta muy eficaz a la hora de reducir costes de almacén y de logística. Entre otras cuestiones, con la sencilla fórmula del modelo Wilson:

  • Conseguirás evitar los problemas de inventario.
  • Podrás predecir el nivel de existencias necesario en cada momento.
  • Reducirás costes, ya que minimizarás el riesgo de quedarte sin existencias.

Con estas ventajas, debes conocer en qué consiste exactamente el modelo de Wilson y cómo puede optimizar la gestión de tu almacén.

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¿Qué es el modelo de Wilson?

Es el modelo matemático más popular y, a la vez, más sencillo de aplicar de entre todos los modelos de inventario. Se trata de la fórmula que nos permite calcular cuándo y en qué cantidad realizar un pedido, considerando la demanda y un mínimo de existencias que toda empresa debe mantener por seguridad. De esta manera, podemos calcular cuántas unidades de productos hay que almacenar y cuál es el coste de almacenamiento.

Es evidente que, cuando tenemos un pedido, el almacén no se puede quedar sin stock hasta el momento en que recibamos de nuevo la mercancía por parte de los proveedores. Debemos jugar siempre entre la demanda y el equilibrio de costes de mantenimiento de una forma casi magistral, algo que resulta fácil de cumplir si hacemos bien los cálculos.

Así, con la finalidad de sistematizar los productos que se mantenían en el almacén de forma periódica, determinar la cantidad y el momento en el que se realizaban los pedidos y, por tanto, el momento en el que se debía pedir mercancía a los proveedores: surge el modelo Wilson. Tener en pleno conocimiento el modo en el que se suceden estos procesos es de suma importancia para la toma de decisiones estratégicas de la empresa.

Este modelo se dio a conocer en 1934, cuando el consultor R.H. Wilson desarrolló con gran éxito la fórmula que, no obstante, fue planteada inicialmente por el ingeniero Ford Whitman Harris en 1913.

modelo wilson almacen

Cómo aplicar fácilmente el modelo de Wilson

A la hora de aplicar el modelo Wilson en la gestión del inventario hay que partir del cumplimiento de los siguientes condicionantes:

  • La demanda del producto, en unidades, es conocida, constante (sin grandes fluctuaciones en el precio) e independiente todo el año, así como el coste unitario de compra.
  • El tiempo de abastecimiento del proveedor es también constante y conocido.
  • No existen descuentos por volumen de pedido y es posible la adquisición de cualquier cantidad.
  • No habrá roturas de stock.
  • Las entradas en el almacén se realizan por lotes o pedidos de tamaño constante
  • El coste de almacenamiento depende del nivel medio de existencias.

Así, se sostiene que el tiempo que vaya a suceder entre dos pedidos siempre será el mismo y lo que más deberemos tener en cuenta para decidir la cantidad de compra y dicho intervalo de tiempo serán: el coste de pedido y el coste de conservación. A partir de aquí podremos también determinar si conviene realizar pedidos de grandes cantidades o mayor número de pedidos (con mayor frecuencia) de pequeñas cantidades de mercancías.

Para calcular la fórmula y, por tanto, determinar el volumen óptimo del pedido (Q) hay que tener en cuenta principalmente la demanda anual de un producto (D), el coste de realizar cada pedido (K) y el coste de almacenamiento de una unidad (G).

formula Modelo Wilson

Además, como hemos comentado al principio de este post, hay que tener en cuenta que la empresa suele contar con un stock de seguridad para poder contar con existencias en caso de imprevistos. Un añadido que incrementa el coste de almacenamiento, pero que nos ayuda a determinar con más precisión cuándo realizar el pedido.

Con todo ello, hay que reconocer las limitaciones del modelo de Wilson, ya que funciona sobre todo en empresas que no sufren de variaciones sustanciales respecto a sus costes y demanda.

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