¿Qué es y para qué sirve el test de Belbin?

¿Alguna vez te has planteado qué rol ocupas dentro de la organización? Sí, cada uno de nosotros juega un papel único dentro de la empresa pero, es posible categorizar estos roles y ver cuál se adapta más a ti gracias al test de Belbin. 

 

¿Qué es el test de Belbin? 

Después de muchos años de investigación sobre el desempeño de los equipos de trabajo, el investigador Meredith Belbin consiguió  identificar nueve tipos de comportamientos que se observan dentro de un entorno laboral. Estos nueve roles son los que se identifican en el test de Belbin, un test que permite a las organizaciones y usuarios conocer qué puntos diferenciadores puede aportar cada uno de los trabajadores a la empresa. 

 

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A la hora de crear equipos para la realización de proyectos, hay que tener en cuenta que dicho equipo esté compensado y se complemente a la perfección. El test de Belbin ayuda a identificar la personalidad de cada uno de los miembros del equipo con el fin de mejorar la productividad y la motivación de las personas. 

 

Los 9 roles del test de Belbin

Como hemos comentado, el test de Belbin define nueve roles importantes. Este test no quiere decir que te identifiques con un único perfil, ya que eso sería imposible. Lo que dice el test de Belbin es cuál de los nueve roles es predominante en tu actitud. Los roles definidos por Belbin serían los siguientes: 

  • Cerebro. Es una persona creativa y muy resolutiva. Su principal punto fuerte es buscar soluciones cuando todo el mundo está atascado. Como puntos en contra, es una persona con pocas habilidades sociales y que le cuesta priorizar tareas. 
  • Investigador de recursos. Su perfil es muy comercial ya que siempre está pensando en cómo conseguir nuevas oportunidades. Algunos de los rasgos de su personalidad más relevantes es que son extrovertidos, emprendedores, inquietos y dominantes. 
  • Coordinador. Se caracteriza por por ser un buen comunicador y cazatalentos. Organizado, planificado y sociable, siempre está en constante contacto con su equipo, buscando feedback de todos los colaboradores. 
  • Implementador. Altamente organizado y eficiente, se caracteriza por implementar las opciones pero no por buscar nuevas oportunidades. Es fiel a la empresa, a los objetivos y a sus compañeros.
  • Impulsor. Solo puede existir uno por equipo. El impulsor se caracteriza por ser una persona competitiva, energética, sociable y extrovertida. Sabe afrontar problemas, asume responsabilidades perfectamente y son muy proactivos. Es la clásica persona que inyecta mucha vitalidad al equipo. 
  • Finalizador. Es una persona introvertida, cuya mayor propósito es que se cumplan los plazos. No sabe delegar con facilidad pero, en cambio, sí que ofrece ayuda para que todo esté finalizado dentro del plazo previsto. 
  • Monitor evaluador. Para evaluar, hay que ser observador, objetivo y perspicaz. Es una persona algo introvertida, pero sus capacidad de análisis hace que raramente se equivoque. Una persona ideal àradar su punto de vista con datos en mano. 
  • Cohesionador. Si algo define a este tipo de personas es su empatia. Saben escuchar al resto de compañeros y evitan, a toda costa, cualquier tipo de enfrentamiento. La diplomacia es algo innato en él/ella. 
  • Especialista. Tiene conocimientos en una área pero eso, en ocasiones, le hace priorizar temas que no son de gran relevancia para el resto del equipo. 

 

Como hemos comentado, es importante conocer qué rol tienes dentro de la empresa y, con ello, poder seguir mejorando profesionalmente, mejorando sus fortalezas y paliando sus debilidades.

 

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